EL
PECADO Y EL PLAN SALVÍFICO DE DIOS
INTRODUCCIÓN
El hombre consciente de su grandeza, por haber sido hecho "a imagen
y semejanza de Dios", no aceptó sus límites, quiso ser igual
a Dios y rechazó a su Creador. Sin embargo, el amor de Dios; no se detuvo
ante el orgullo humano y planeó rescatar al hombre de su pecado y de
su soledad. Para ello prepara la salvación fundando un pueblo, el pueblo
de Israel.
LA
DESOBEDIENCIA DE LOS PRIMEROS HOMBRES
1.
El plan de Dios.
Dios hizo al hombre, interior lo hizo con una finalidad, no lo hizo porque
sí. Si se logra descubrir este fin se puede conocer el plan que Dios
tiene para cada persona.
El
Plan de Dios es que el hombre viva plenamente unido a El en esta vida y, después
de la muerte, por toda la eternidad. A esta vida de comunión y amistad
con Dios se la llama y se la describe de varias formas:
Gracia: que significa don, regalo y que consiste
en el don que Dios ha hecho de Sí mismo a los primeros hombres en el
instante de la creación.
Gracia-presencia: Dios, al donarse a Sí
mismo, se hace presente en la interioridad del hombre, por ello somos "templos
de Dios" (1Cor 3, 16).
Gracia santificante (o habitual): la presencia
de Dios, que es el "Santo" (Is 6, 3), nos transforma en El y nos santifica
asemejándonos cada vez a El.
Vida sobrenatural: somos "partícipes
de la vida divina" (2Ped 1, 4), fuimos injertados en la vida de Dios, por
eso, por la gracia , "vivimos en Dios y El en nosotros" (Jn 15, 5).
Nuestra vida es una flor plantada en la tierra de una maceta. La flor y la tierra
son dos cosas diversas, la flor no es tierra, ni la tierra es flor. Sin embargo
todo lo que es la flor se lo debe a la tierra; su vida, su belleza y perfume
salen de esa tierra. A la cual no se le presta atención. Así sucede
con nuestra vida unida a la gracia. La presencia de Dios (la gracia) no se ve,
pero alimenta y hace crecer nuestra vida espiritual.
2.
La desobediencia.
Los primeros hombres recibieron de Dios tres grandes regalos:
- la existencia; podían no haber existido y Dios les dio la vida (Gen
1, 26);
- el espíritu; podían haber existido, pero como plantas o animales,
y Dios les dio el don del espíritu que los asemejaba a El y por el cual
vivirían eternamente.(Gen 1, 27);
- la gracia; podían vivir separados de Dios y, sin embargo, recibieron
Su presencia. Y con ello dones preternaturales: la inmortalidad, la ausencia
de concupiscencia y de sufrimiento.
a) A pesar de que todo esto Dios se lo dió gratuitamente, Adán y Eva no quedaron satisfechos. Su orgullo los llevó a querer "ser como Dios" (Gen 3, 4), y cayeron en el pecado de ingratitud, de desobediencia y soberbia, el pecado original.
La
Biblia describe esta tragedia en el capítulo 3 del libro del Génesis.
- Dios prueba la obediencia de Adán y Eva imponiéndoles una ley.
(Gen 2, 16-17).
- Adán y Eva desobedecieron esta ley tentados por el demonio (Gen 3,
6).
- Por su desobediencia perdieron su inocencia y la amistad con Dios (Gen 3,
23).
b)
Dios quiso probar su obediencia imponiéndoles una ley, Dios los hizo
libres y quiso que libremente le aceptaran como su Creador y Señor, que
le reconocieran como su Dios obedeciendo sus mandamientos que son el camino
para vivir según Su Voluntad y gozar de su amistad. "El árbol
del conocimiento del bien y del mal" evoca simbólicamente el límite
infranqueable que el hombre en cuanto a criatura debe reconocer libremente y
respetar con confianza. El hombre depende del Creador, está sometido
a las leyes de la Creación y a las normas morales que regulan el uso
de la libertad" (NC 396).
Por su soberbia y por la tentación:
- rechazaron a Dios, rechazaron ese amor por el cual fueron creados, rechazaron
al único amigo totalmente fiel y desinteresado;
-no aceptaron ser creaturas de Dios, quisieron ser más que hombres, pretendieron
ser dioses (cf lb 398).
El pecado es un engaño y un espejismo inútil.
LAS
CONSECUENCIAS DEL PECADO ORIGINAL
Todos los descendientes de estos primeros hombres recibimos, trasmitida por
generación, la herencia del primer pecado y sufrimos las consecuencias
del mismo hasta que recibimos la gracia de la regeneración en Cristo
por el bautismo. Con el pecado original apareció la concupiscencia y
el orgullo. La concupiscencia no es lo mismo que el pecado. Concupiscencia es
la tendencia que tenemos a la soberbia, a la sensualidad, a la avaricia; y hay
que luchar contra ella. El pecado es haber cedido libremente a esa tendencia.
Esto no nos debe desanimar, pues contamos con la gracia para contrarrestar esa
tendencia.
Las consecuencias: podríamos resumirlas en esta frase de santo Tomás:
"El hombre ha sido, por el pecado de Adán, despojado de sus bienes
sobrenaturales y herido en los bienes naturales (I, 11, 85,l). ¿Qué
significa esto?
a) Despojado de sus bienes sobrenaturales: es decir, de la gracia santificante.
Perdieron la gracia-presencia de Dios en su vida. Les echó del jardín
(Gn 3, 23). Perdieron la gracia de la inmortalidad y adquirieron la sensibilidad
al sufrimiento. Muerte y sufrimiento son dos efectos del pecado original.
b) Quedó dañada el alma. Hay heridas que experimentamos en la
vida: ignorancia o dificultad para conocer la verdad; la malicia, o debilidad
de la voluntad; la fragilidad, es decir, la cobardía ante las dificultades
para hacer el bien; la concupiscencia o deseo desordenado de satisfacer los
instintos y sentidos contra las normas morales.
Con la entrada del pecado, el hombre empezó a perder el rumbo de su vida.
Alejándose de Dios que era su principio y su fin, comenzó a dirigir
su mirada y sus intereses hacia otros bienes y éstos fueron sus nuevos
dioses. Perdido en una selva, dirigió sus pasos a ciegas, atraído
por sombras y luces que iban desvaneciéndose en la media en que se acercaba
a ellas. Inició una búsqueda desesperada de la felicidad "mientras
iba alejándose cada vez más de Dios, fuente de la verdadera felicidad.
Los dones que Dios le había dado para conocerle, amarla y servirle, para
buscar y hacer el bien, desde el pecado original los usa para el mal.
LA
PROMESA DE LA SALVACION
La promesa de la salvación : Dios, a pesar de haber sido rechazado, no
dejó de amarlos, y por eso, pensó en ayudarlos a salir del barranco
y les prometió rescatarlos: "Enemistad pondré entre ti y
la mujer; entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza
mientras acechas tú su calcañar" (Gn 3, 15). Es una amenaza
y una promesa en la que muchos escritores han visto una referencia a la Virgen
María. Y Dios fue fiel a su amor cumpliendo su promesa. Llevó
a cabo su plan de salvación fundando el pueblo de Israel y preparando
la venida de su hijo, a través de patriarcas, reyes y profetas.
EL
PUEBLO DE ISRAEL
Toda la preparación de los hombres para realizar su plan salvífico
esta narrado en cuatro etapas. En la Biblia en los libros del Antiguo Testamento.
l)
La alianza con Noé: Dios selló con Noé la primer
alianza
2)
La fundación del pueblo de lsrael: Es el momento del nacimiento
de un pueblo. Dios llama a Abraham para que dé inició a una nueva
estirpe. Con el llamado de Abraham inicia la historia de la salvación.
Esto acontece por el año 1850,antes de Cristo (cf NC 705-706). Es a este
nuevo pueblo naciente a quien Dios preparará para la llegada de Jesús,
su hijo hecho hombre, el Salvador.
Durante unos 6 siglos el pueblo de Israel irá creciendo y desarrollándose
a través de múltiples circunstancias, entre los cuales cabe recordar
su larga esclavitud en Egipto. 600 años de infancia, durante los cuales
aprenderá a reconocer a Yahveh como su Dios y a sí mismo como
Su pueblo.
El hecho más importante en este período es la revelación
de Yahveh que se manifiesta como el único y verdadero Dios y que rechaza
los ídolos presentes en los pueblos de aquel tiempo.
3)
El Exodo: El pueblo de Israel se encuentra esclavo de los egipcios. Los
israelitas viven una situación muy especial. Saben que son los descendientes
de Abraham, Isaac y Jacob, creen en Yahveh, el Dios de sus padres, pero carecen
de una tierra, de un jefe y de una ley.
En estas circunstancias, 'los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron,
y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Dios. Oyó
Dios sus gemidos, y se acordó Dios de su alianza con Abraham, Isaac y
Jacob (Ex 2, 23-24).
Y Dios llamó a Moisés, un israelita que había sido criado
por la hija del faraón - rey de los egipcios- y que había huido
al país de Madián por haber matado a un egipcio. Allí,
Dios se le ' apareció en una zarza ardiente y le pidió que volviera
a Egipto para liberar a sus hermanos de la esclavitud. Después de resistirse
al llamado de Dios, Moisés aceptó y liberó a su pueblo.
Al salir de la tierra de su esclavitud, los israelitas guiados por Moisés
emprendieron el camino por el desierto del Sinaí ¡hacia la tierra
prometida: Canaán.
v Libro del Exodo, cap. 3 al 15.
El viaje aventuroso y largo del pueblo de Israel a través del Sinaí,
significó el inicio de una nueva etapa en la historia de la salvación.
Durante los cuarenta años en el desierto - período en que estuvieron
en el Sinaí-, los israelitas experimentaron un gran cambio:
a) Tomaron conciencia de ser el pueblo elegido por Yahveh. Es el momento de
la niñez de del pueblo de Israel.
b)
A través de las duras pruebas por su estancia en el desierto, se robustecieron
y se prepararon para conquistar la tierra prometida.
c) Conocieron y experimentaron el significado y el valor de la libertad
d)
Dios hizo con ellos una alianza, un pacto y les reveló el decálogo
(Ex 20, 3-17).
"Desde el comienzo, Dios había puesto en el corazón de los
hombres los preceptos de la ley natural. Primeramente se contentó con
recordárselos. Esto fue el Decálogo (S. Ireneo, haer. 4, 15, l)
" (NC 2070).
Dios toma la iniciativa
llamando a un hombre a colaborar en su plan de salvación.
Dios se revela como un Dios que salva, que libera de la esclavitud. Jesucristo
viene a salvar del pecado, de las pasiones desordenadas, de los vicios, del
egoísmo.
Dios lleva a cabo su plan de salvación sirviéndose de un pueblo,
de una comunidad. Jesucristo, durante su vida pública, fundará
su nuevo pueblo, la Iglesia. En ella, los hombres encontrarán la salvación.
Dios se manifiesta protector y exigente. Dios es fiel en cumplir sus promesas;
guía y protege a su pueblo. Las palabras de Cristo nos recuerdan ese
amor y esa exigencia:
* Mateo 16, 24.
* Mateo 11, 28.
Los acontecimientos que siguieron, al Exodo se pueden recordar brevemente:
- Período de la conquista o de los jueces (1200-1040 a.C.). El pueblo
de Israel, salido de Egipto, va conquistando poco a poco la tierra prometida.
- Período de la monarquía unida (1040-930 a.C.). Son los años
del reinado de le Saúl, David y Salomón.
-Período de los dos reinos. Con la muerte de Salomón el reino
de Israel se divide en:
* Reino del Norte o de Israel (930-722 a.C.).
* Reino del Sur o de Judá (930- 586 a.C.).
En el año 586 a.C. se ubica la cuarta gran etapa de la historia de la
salvación:
4)
El exilio en Babilonia: La historia del pueblo de Israel como la de cualquier
hombre, está sembrada innumerables infidelidades, de traición
y pecado. Y, dentro de la misma, Dios sigue presente con su fidelidad y su amor,
llamando constantemente la atención de su pueblo a través de los
reyes, los sacerdotes, y profetas, soportando y perdonando la dureza de corazón
de Israel.
Desde el momento de su cautiverio en Babilonia, y aún después
de su liberación por Ciro, rey de los persas (538 a.C.), no gozaron jamás
de plena libertad.
Fue en este período (durante el exilio y después de él
hasta la llegada de Jesús) cuando los judíos:
a) comprendieron su misión como pueblo que debía preparar la venida
del Mesías.
b)
Maduraron en su fe, comprendiendo el sentido de la alianza y de la ley de Dios.
c) Descubrieron que la fe en Dios no podía reducirse al cumplimiento
de los ritos externos, sino que debía nacer de la actitud interior de
conversión a Dios.
d) Encontraron en Dios y, en la fe en El, la verdadera riqueza, más importante
que todo lo que habían tenido antes del exilio.
Salmo 50.
Así Dios fue preparando la llegada de su Hijo, Jesucristo.
- Primero se revela como el Dios único y verdadero. Los ídolos
son falsos y engañosos, llevan al pecado, alejan de Dios.
- Después revela la ley únicas reglas que llevan a Dios.
- Se manifiesta como un Dios interior, profundo, que libera al hombre.
Los grandes protagonistas de esta época fueron los Profetas.
Isaías 61, 1-3.1
LA
INICIATIVA DE DIOS Y LA RESPUESTA DEL HOMBRE
Según narra la Biblia, Dios está actuando en la historia humana
desde hace decenas de siglos. Cientos de años han pasado; sin embargo,
¿por qué muchos hombres siguen alejados de Dios y existe tanta
maldad en los tiempos actuales? ¿Por qué hay tanta indiferencia
e hipocresía, desinterés, egoísmo e injusticia? ¿Por
qué seguimos sin dar el paso decisivo para vivir la fe sincera y plenamente?
Hay quienes dicen que la. iglesia católica, transmisora de la historia de la revelación, se ha equivocado. Por eso proponen nuevas doctrinas y nuevas iglesias que, supuestamente, serían las verdaderas.
1. Dios ha tomado siempre la Iniciativa para llevar a cabo el plan de salvación del hombre libre. A Dios lo único que le preocupa es que el hombre vuelva a El, fuente única de vida y felicidad. Lo invita constantemente a volver su corazón y su vida a El, Dios único y verdadero, lo llama a dejar el pecado, a reencontrar el sentido de su vida; lo busca a través de los patriarcas, de los reyes y profetas que hablan en su nombre.
2. La iniciativa de Dios pide la colaboración del hombre. Es el hombre quien decide y determina los resaltados de la acción de Dios.
Es
verdad, nadie puede hacer nada bueno sin el poder. de la gracia de Dios; pero
es verdad también que Dios sometió su iniciativa de amor a la
respuesta libre y generosa del hombre (cf NC 2002)
El plan de Dios pudo llevarse a cabo gracias a Abraham, Moisés, David,
los Profetas y muchos hombres más que supieron acoger sus propuestas
y que permitieron el cumplimiento de la Voluntad divina.
Si existió y sigue existiendo el mal en la historia del hombre, es porque muchos no han sabido corresponder a la iniciativa de Dios. Si has mejorado tu vida es porque supiste decirle sí a los llamados de Dios. Hay todavía mucho por hacer en tu vida; Dios sigue presente en ella y te invita a mejorar día tras día, durante el tiempo que te quede. Sólo es preciso dedicar el tiempo necesario para escucharle.