Los primeros
tres mandamientos están referidos a nuestra relación con Dios
mientras que los restantes siete están referidos a nuestra relación
con el prójimo.
Este mandamiento se extiende no sólo a padre y madre sino a todas las
autoridades constituidas (ej.: maestros, sacerdotes, gerentes), a quienes debemos
honrar, estimar, obedecer en lo que esté de acuerdo con la Ley de Dios.
Asimismo, este mandamiento manda a los padres amar y velar por el bien de sus
hijos, procurándoles una buena educación y atendiéndoles
lo mejor posible en sus necesidades. Lo mismo corresponde a toda autoridad con
respecto a sus súbditos, en aquello que les compete.
Al hablar de estos deberes se trata de atender el cuerpo y el alma, lo material
y lo espiritual de la persona.
El gran ejemplo nos lo dio Jesús de Nazaret, que siendo Dios, obedecía
y estaba sujeto a su Madre la Virgen y a San José.
A) La familia en el plan de Dios
1) La familia
y el matrimonio son queridos por Dios, es su voluntad, no ha sido un caer en
la tentación, es santísimo. Por eso se merece un gran respeto
y seriedad.
El designio de Dios para la familia y el matrimonio es reflejar la imagen de
la familia trinitaria, porque Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo
viven en familia y las familias deben ser reflejo de ellos.
2) Viven en comunidad de amor, de armonía, de respeto. Son tres personas
pero para las vivencias del amor son una sola (ej.: la creación). Dios
es amor. Esta es una comunidad fecunda y ese amor es fecundo en Dios. El Padre
amándose a sí mismo engendra a su Hijo, y del amor de ambos procede
el Espíritu Santo y de los tres procede la creación, que es el
desbordamiento de ese amor. Por eso el matrimonio que no es fecundo porque no
quieren, no es querido por Dios (esto es pecado porque va en contra del Plan
de Dios).
3) Donde cada uno vive para el otro porque si uno vive para sí mismo
se llama individualista y no comunitario. Colaboran los tres en la obra de la
creación y en la obra de la redención. La fidelidad de Cristo
en la cruz la mantuvo el Espíritu Santo y el Padre le manda un ángel
para animarlo. Nos redimen los tres con amor y dolor. El dolor provoca más
amor y el amor tiene que doler. El amor engendra alegría.
B) Deberes de los miembros de la familia
1) Deberes de los hijos para con los padres
2) Deberes de los padres para con los hijos
3) Deberes de los esposos entre sí
a) diálogo
entre ellos, no monólogos paralelos. Ir construyendo entre los dos. En
ese diálogo entra toda la persona , voluntad, sensibilidad, sexualidad,
donación, afecto, sacrificio y así llegar a comunicarse, escuchar
y sentirse escuchado llegando a una común unión.
Un diálogo de palabras y de cuerpos, de alma y sensibilidad; si no ponemos
toda nuestra persona en las relaciones íntimas, Dios no lo quiere, es
mera satisfacción.
En éste diálogo entran las siguientes virtudes:
Del diálogo brotan soluciones en todos los campos
b) donación incondicional al otro, darse totalmente al otro
sin buscarse a sí mismo, en lo pequeño y en lo grande.
c) ayuda mutua en todos los campos (espiritual, en la crianza de los hijos,
en la casa, etc.).
d) procreación y educación de los hijos (prole). El amor entre
los esposos tiende naturalmente a ser fecundo, a prolongar su amor en otro ser,
al igual que la familia trinitaria en donde del amor de Padre y del Hijo procede
el Espíritu Santo. En los que quieren abortar no hubo amor sino egoísmo,
satisfacción.
Dios quiere que todo sea como lo ha planeado. No querer tener un hijo, por egoísmo,
está mal a los ojos de Dios.
El hijo no es un derecho que el matrimonio a toda costa debe tener, sino que
es un don. Si no pueden tenerlo, que lo adopten como hizo Dios con nosotros.
El acto conyugal dentro del matrimonio es bueno, santo, lícito siempre
que se respeten las dos finalidades: el amor mutuo y la procreación.
Sólo así ese acto santifica a los esposos.
¿ Los casados pueden o no realizar el acto conyugal dejando de lado la
fecundidad ?
Sí, con métodos naturales y por razones serias o graves: la salud,
la economía en la casa, la cantidad excesiva de hijos, que no podrían
educar.
Estos métodos son:
Si por alguna causa fallaran
hay que tener en cuenta la providencia de Dios: "Dios proveerá".
Por el contrario, entre los métodos artificiales, que ofenden a Dios,
podemos encontrar: anticonceptivos (impiden que haya vida), abortivos (lo que
está con vida viene destruido, es el más grave), preservativos,
profilácticos, dispositivos intrauterinos (hay micro-abortos), esterilización
definitiva (vasectomía, ligadura de trompas), esterilizaciones temporales
(píldoras), y que cortan la fuente de vida.
Los medios de comunicación social están trivializando el sexo,
cuando a los ojos de Dios es una realidad seria, sagrada, santa.
Sólo lo presentan como medio de placer y la más perjudicada es
la mujer. El hombre no es dueño de su cuerpo, es un regalo de Dios, no
puede hacer lo que quiere con él sino lo que le ha permitido Dios.
El cuerpo es fuente de vida y no instrumento de muerte.
C) La familia y la sociedad
a) Deberes de la sociedad con la familia
Resumen