MATRIMONIO
Todo hombre en la vida tiene una vocación, un llamado a hacer algo,
un destino que debe descubrir, acoger con gratitud y amar.
Por tanto todo hombre tiene una vocación general: la santidad, que
es cumplir el llamado de Dios con amor y alegría.
Además de ello están las vocaciones específicas: casado,
soltero, consagrado (sacerdote o religiosa).
Lo importante en la vida es saber lo que quiere Dios para nosotros y para
ello debemos orar y consultar con el guía espiritual.
I) El matrimonio en el plan de Dios
1.- Tenemos que ser conscientes que hay numerosas fuerzas que quieren destruir
lo hermoso del matrimonio (telenovelas, revistas del corazón, número
creciente de divorcios). Hay una mentalidad anti-matrimonio que el Papa la
llama anti-vida, anti-cultura.
2.- ¿ Qué piensas Tú, Señor ?
a) Génesis:
1) vemos que Dios ha querido la unión del hombre y la mujer, ha puesto al hombre algo de sí mismo: el alma
2) lo que Dios une que nadie lo separe
3) que sean fecundos: creced y multiplicaos
4) la fuente de ese amor es Dios
5) Dios no quiere que el hombre esté solo.
b)
Profetas:
Oseas:
ese matrimonio tiene continuos peligros acechándolo: prostitución,
adulterio, que amenazan la santidad del matrimonio. Debe haber capacidad de
perdonar al otro si ha fallado.
Isaías
(5, 1-17):
debe ser fecundo, tiene que dar racimos. Los hijos son la coronación
del matrimonio (Concilio Vaticano II). Dios quiere que en cada familia reine
la bondad, el cariño y no la amargura.
Jeremías
(3, 6-13):
Viene descrito Dios como esposo de la humanidad. Cada matrimonio debe ser
un destello de lo que vive Dios con respecto a la humanidad. Vuelve Dios a
encarar el problema de la fidelidad ¨sean fieles como Dios es fiel¨.
c)
En el cantar de los cantares: se describe el amor humano como algo
bello, hermoso y lleno de ternura. También dice cuál es la finalidad
del matrimonio: la unión mutua en el amor. Si no existe ésta,
la otra (la fecundidad) estaría amenazada.
d)
En los Evangelios: Jesús nos recuerda que el matrimonio
es indisoluble y único (Mt. 5). En las bodas de Caná eleva el
matrimonio a sacramento. Para los cristianos no existe matrimonio sin sacramento.
El vínculo civil debe estar bendecido por el sacramento.
e)
San Pablo (Ef. 5, 21 ss): nos recuerda los deberes: respeto en
atención a Cristo, dóciles a sus maridos, el hombre es la cabeza,
amar a sus mujeres como a su propio cuerpo.
Resumen
1) institución creada por Dios y no invención humana, por tanto
es algo bueno.
2) tiene como finalidad la procreación y amor mutuo.
3) propiedades: unidad e indisolubilidad.
4) Dios echa en cara las infidelidades como el adulterio, el divorcio y pide
capacidad de sacrificio, de perdón.
II) Matrimonio natural (antes de Cristo)
1) Definición
a) Es la unión
de un hombre y una mujer, entre personas legítimas, para formar una
comunidad indivisa de vida, ayudarse mutuamente y formar una familia (esposo-esposa-hijos).
Esto se hace a través de un contrato matrimonial (vínculo) que
da el derecho y el deber de darse al otro en cuerpo y alma.
b) Es una institución natural querida y creada por Dios, inalterable.
Es Dios quien ha puesto la tendencia, la atracción al otro y la necesidad
de complementariedad.
2) Fines
¡ Que hermosa misión
tienen los padres de familia !
a) procrear y educar a los hijos: no hay matrimonio si se casan
y no quieren tener hijos, porque Dios nos habló en imperativo: ¨creced
y multiplicaos¨. Los hijos son un regalo de Dios y no un derecho del hombre.
b) amor, felicidad y gozo mutuo: entran todos los aspectos del
amor: el afectivo, el amistoso, el espiritual y el sexual. Sólo se
vive en plenitud si se abarcan los cuatro aspectos. Los célibes subliman
el sexual, por amor a Cristo y para estar más disponibles a todos los
hombres.
Si no existen estos fines, no hay matrimonio.
3) Propiedades
a)
unidad:
un varón con una mujer, por lo tanto no a la poligamia (muchas mujeres)
ni a la poliandria (muchos hombres).
b) indisolubilidad: hasta que la
muerte los separe, lo que Dios ha unido que el hombre no lo separe. Es un
decir no al divorcio. Este vínculo es sagrado. También es un
decir no a la separación. La separación es siempre un mal, por
eso la Iglesia sólo permite la separación temporal.
III) El matrimonio cristiano (sacramento)
1) Definición
Es el matrimonio natural elevado por Jesús a sacramento. Es sagrado y da la gracia para vivir en fidelidad hasta la muerte. Para ello es necesario no echar a Jesús de nuestra barca.
2) ¿ Qué añade ?
Añade la gracia para poder cumplir con las obligaciones propias del matrimonio. Leer Jn 2, 1-11 (Bodas de Caná).
3) Signo externo
a)
materia:
es el contrato para vivir en comunidad de vida (yo XX te recibo a ti YY como
esposa y prometo serte fiel, tanto en la prosperidad como en la adversidad,
en la salud como en la enfermedad, amándote y respetándote durante
toda mi vida).
Es mejor no prometer nada a prometer y no cumplir.Con
ese contrato viene el derecho al cuerpo del cónyuge, siempre con vistas
a la procreación y a la unión mutua entre los dos.
b) forma: es la aceptación mutua de esa entrega.
4) Efectos o frutos
Ø
aumento de la gracia santificante (nos hacemos más hijos
de Dios), crecemos en amor para Dios
Ø la gracia específica para
ser fiel a nuestros compromisos maritales
5) Ministro
Son los mismos novios, los que se casan. El sacerdote es testigo cualificado que representa a la Iglesia.
6) Sujeto
Es cualquier bautizado
con uso de razón que no tenga impedimentos tales como: parentesco,
inmadurez, engaño, impotencia, frigidez).
Por ser un sacramento entre vivos, debe recibirse en estado de gracia.
IV) Crisis matrimoniales
A) crisis normales fisiológicas:
se dan por el solo hecho de ser hombres.
1) etapa de la adaptación: cada
uno debe pensar en el nosotros y no en el yo que es el enemigo de toda convivencia
sana. Hay que adaptarse al temperamento, la mentalidad del otro. El fruto
de la adaptación es la comprensión mutua. El amor comprende,
disculpa todo.
2) etapa de sedimentación: ese
amor de adaptación ha ido madurando. Quizá vengan otras crisis:
los hijos me molestan, son muchos, necesito mi libertad. Es donde hay que
tratar de evitar el peligro de no querer tener hijos utilizando medios ilícitos
o artificiales.
3) etapa de media edad: es la de los 40
a 50 años. Aquí se recoge lo que se sembró en los primeros
años de matrimonio. Existe un gran peligro si no se continúa
con los detalles del amor. Surge la monotonía, la necesidad de romanticismo
nuevo. Es el demonio meridiano que ronda por nuestras casas. A medida que
pasan los años el amor debe ser mayor porque, aunque se pierda la belleza
exterior, debe crecer la interior, que es la verdadera belleza a los ojos
de Dios.
4) etapa de la vejez: no debe ser la etapa
de la frustración, de las añoranzas. Es la etapa dorada de la
vida donde el amor está maduro por completo, más suave, más
tierno. No está la fuerza del instinto sino la fuerza del cariño.
Es la época de los cuidados mutuos, del optimismo.
Para un cristiano, la vejez es el prepararse para el último viaje,
el de la vida eterna.
B) crisis patológicas: lo patológico
puede llegar a ser enfermedad.
1) falta de ideales: significa
falta de sentido en la vida. Sólo se vive para ir tirando, se van soportando
mutuamente.
Los ideales nobles los debemos alimentar con la convivencia diaria que nos
mantiene frescos. El que nada hace por los demás, el que no mira más
que a sí mismo, es un egoísta y un mezquino.
2) infidelidad: cansados de su pareja,
buscan otras experiencias afectivas desleales. Es un saqueo a Dios, al mismo
sacramento, al otro y a sí mismo, deja todo devastado. Se ocasionan
males irreparables en los hijos.
3) monotonía y desgaste de la convivencia:
hay que proponerse los detalles (cambiarse de peinado, de vestido, regalarse
algo). Ambos deben renovar su amor. San Juan de la Cruz decía: ¨el
alma que anda en amor, ni cansa a otros ni se cansa a sí misma¨.
4) hipertrofia profesional: se sumergen
de tal manera en su profesión y en su trabajo que no tienen tiempo
para su familia. Esto es malo porque antes del trabajo debe estar la familia;
de lo contrario, es preferible no casarse. Este no casarse debe estar guiado
por un ideal noble. Hay que convivir y disfrutar con la familia. Es preferible
sacrificar un poco de trabajo para que gane la alegría del hogar. Ese
quedarse en el trabajo puede traer tentaciones (atracción hacia la
secretaria, infidelidad del otro cónyuge, etc.).
5) promoción profesional no compartida:
dentro de casa el hombre debe ayudar a su esposa y compartir los trabajos
(cambiar el bebe, limpiar. etc.). Debe ser padre antes que trabajador. La
mujer a su vez debe compartir las alegrías de su esposo en el trabajo,
preguntarle cómo le fue. Cuando no se comparte se produce una fisura,
y de aquí, a la crisis.
6) por causa de problemas creados por la familia
del otro cónyuge: uno se casa con la persona y no
con su familia. La familia de los cónyuges es otra familia distinta
a la suya; no deben inmiscuirse en ella salvo que les pidan algún consejo.
Desde luego que hay que invitarlos de vez en cuando a comer, llevarles a los
nietos a sus casas, hacerles algún regalo.
7) inmadurez: de uno o de los dos. La
persona inmadura vive sólo de sentimientos, caprichos, emociones pasajeras,
instintos. No hay principios ni decencia. No sabe sacrificarse por el otro,
hace todo para sí.. Actitudes: mi esposo quiere comer lo que a él
le gusta, donde a él le gusta, mirar el programa que a él le
gusta, no pregunta ni consulta con nadie.
El autoanálisis y la corrección fraterna son actitudes maduras.
El saber ceder, darse esz de personas maduras.
8) falta de autenticidad en el amor: a
veces se mezcla el amor con otras motivaciones y segundas intenciones y es
así como se profana al amor. ¨Detrás de las banderas del
amor navegan muchas fragatas de egoísmo¨. El egoísmo es
el enemigo del amor y si no se corrige este vicio, el matrimonio se viene
a pique. Del egoísmo surgen dos actitudes concomitantes: el amor posesivo
y los celos, que son dos malos consejeros. El celoso vive sospechando de todo,
vive atormentado.
El inmaduro dice: te amo porque me haces feliz, mientras que el maduro dice:
soy feliz porque te amo.
El amor egoísta es la hipertrofia del propio yo. El verdadero amor
es sacrificio, donación. El amor auténtico hasta la muerte se
llama fidelidad.
V) Decálogo para ser fiel
1) Reflexionar en lo sagrado del matrimonio a
los ojos de Dios
Es una camino de realización personal y es sagrado porque viene de
Dios, y lo que Dios quiere es siempre bueno. Es sagrado porque Cristo lo elevó
a sacramento. Es el símbolo del amor de Dios a la humanidad. Es muy
provechoso leer la carta a los Efesios.
2) Estar dispuesto a dar y a recibir
Cada uno tiene un tesoro que debe estar dispuesto a compartir con el otro,
cada uno tiene características propias que debe poner al servicio del
otro. La mujer es más intuitiva, generosa, delicada, tierna, con más
tacto. El hombre es más pragmático, racional, firme. Mutuamente
deben compenetrarse y complementarse en las carencias de cada uno. Hay que
dar y recibir. Si sólo damos, nos vaciamos; si sólo recibimos,
somos egoístas. El amor es dar y recibir.
3) Desvivirse en detalles para con el otro
El detalle es la esencia, el extracto del amor. ¨Dime qué detalles
tienes con tu esposo/a y te diré cómo es tu amor¨.
Detalles que una mujer pediría a su esposo:
· no te quejes de estar agotado por el trabajo
· no interrumpas mi conversación mientras estoy hablando
· después de una discusión no pases tres días sin hablarme, enojado
· no me recuerdes continuamente mis faltas pasadas
· de vez en cuando dime que me encuentro linda, agradable
· durante el desayuno, la cena préstame atención que no soy una pared
· háblame un poco de lo que vas a hacer, aunque sea trivial
· preocúpate por tus hijos cuando llegas a casa
· colabora en las tareas de la casa
· algún día en especial llévame a cenar fuera
· dame un beso al despedirte
Detalles que un esposo pediría a su mujer:
· llena mis tiempos de descanso con calma y sosiego y háblame de los gastos en momento oportuno
· gasta menos, sé más económica
· de vez en cuando elógiame, elogia mi carrera pues ¨mi triunfo es también tuyo¨
· nunca compares nuestro matrimonio con otros
· sé oportuna cuando tengas que corregirme y nunca delante de nuestros hijos y amigos
· no te quejes por todo ni discutas por tonterías
· no rechaces sistemáticamente mis programas de televisión, mis gustos
4)
Respetar las características del otro
No podemos cambiar las características del otro, al contrario, debemos
enriquecernos de ellas. El otro es distinto de ti, por lo tanto respétalo.
El respeto significa: capacidad de perdonar, apertura, no estar viendo los
defectos del otro, comprensión. El respeto se puede quebrar de tres
maneras: con la palabra (dura, grosera, soez), por actos (agresión
física) o con gestos (caras largas, desprecios, silencios elocuentes).
Hay que saber ver las virtudes del otro y halagarlas.
5) Evitar discusiones innecesarias
Las discusiones innecesarias desunen y destruyen la armonía familiar.
No se debe discutir, se debe analizar. Con las discusiones se ganan enfados,
nervios, malos ejemplos a los hijos, visitas al psicólogo o al psiquiatra.
6) Superar el pasado para no volver las páginas
de agravios del otro
¨Fuiste, me hiciste, dejaste de hacer, te lo decía¨, son frases
de reproche. Lo pasado hay que perdonarlo con grandeza de alma. Sobre el pasado
se debe construir un futuro de amor y perdón. Si se sacan continuamente
los agravios, la herida no cura, no cicatriza, sigue supurando y termina con
tensiones.
7) Dominar la tendencia a controlar, vigilar al
cónyuge
¨¿Qué hiciste, con quién estuviste?¨. El matrimonio
tiene que tener como base la confianza en el otro. Si continuamente se desconfía
del cónyuge, se tiene miedo a la infidelidad, se vive con celos, ese
matrimonio es un tormento. El cónyuge no debe ser nunca policía
del otro cónyuge, sino compañero y amigo.
8) Cultivar el sentido del humor
El buen humor oxigena al matrimonio. La vida no es una tragedia ni tampoco
una comedia, es un drama con cosas buenas y malas. El humor logra un buen
nivel de higiene mental. La persona sin humor se vuelve suspicaz, malhumorado,
susceptible. El buen humor hace crecer en armonía y calma el matrimonio.
9) Gratifica a tu esposo/a con un día azul
y cada año con un buen regalo
Hay que romper la monotonía, la rutina. Hay que salir a pasear con
la esposa e hijos, llevarlos a comer a algún lado, regalarles algo
sorpresivamente sin tener que esperar a cumpleaños, aniversarios, etc.
10) Integrar todos los aspectos del amor (afectivo,
amistoso, sexual, espiritual)
Afectivo: el amor afectivo comunica ternura ¿ Qué es
la ternura ? Es ese meterse en el estado de ánimo del otro, compartir
ese ánimo ¿ Cómo es posible que el esposo/a no se de
cuenta que el otro cónyuge está enfermo, triste ? ¿ Por
qué ? La ternura se acerca al alma para dar comprensión al otro,
es altruista, es deseo de comprensión, de aceptación del otro.
En cambio la sensualidad es egoísta, busca su propio placer, su propio
interés de goce. El amor afectivo en el matrimonio se manifiesta a
través de una caricia noble, una sonrisa. Es desinteresado.
Sexual: el sexo es un instrumento que ha puesto Dios para dos finalidades:
procrear (comunicar vida) y
para crecer en el amor, en la entrega dentro del matrimonio. De esta manera
el sexo se convierte en un lenguaje interior profundo con el ansia de transmitir
al otro lo que somos. Es la entrega de toda la persona, si no se da esto,
es pura satisfacción. La pornografía distorsiona el sentido
del sexo.
El cuerpo no es un bien de consumo, es instrumento de diálogo profundo
de dos personas. Freud dijo: ¨todos los males que nos acontecen nos vienen
por reprimir al sexo¨ y aconseja darse el gusto. Es evidente que esta
afirmación no es cierta.
Pero a su vez la Iglesia tiene su regla sobre la vida sexual la cual debe
ser: serena, equilibrada, sana y dentro de los cauces de la dignidad humana.
El sexo dentro de la pareja, del noviazgo no debe ser lo más importante,
lo único. Si estas relaciones comienzan así van por mal camino
ya que divinizan, entronizan al sexo. El sexo es un medio para el fin que
ya explicamos antes. Convertir el sexo en un fin en sí mismo es un
error.
Amistoso: amar al otro como persona, respetarlo como tal. Encontrar en
el otro un otro yo con el cual compartir alegrías, tristezas, gozos,
dudas. Es el amor que de da al otro en la intimidad de la persona. Una persona
digna a la que nos damos, nos revelamos. Amar al otro buscando, queriendo,
protegiendo, defendiendo el bien del otro. El amor de amistad dice: yo te
quiero porque eres tú, te hago feliz porque te quiero, mientras que
el egoísta dice: me haces feliz porque me satisfaces. El egoísmo
es el gusano del amor. Tener un amigo es tener un tesoro, quien lo encuentre
que no lo pierda. Es un amor firme cuando estamos débiles, alegre cuando
estamos tristes. Cristo es nuestro mejor amigo, luego debe seguir el cónyuge
con el cual vamos a compartir nuestra existencia.
Espiritual: amar al otro porque es hijo de Dios, es hermano en Cristo
y tenemos que amarlo con las mismas características del amor divino:
con amor de perdón, abierto, que anima, que reparte todo lo que tiene,
que sabe ver detrás no sólo al esposo/a sino a un hijo de Dios.
Dios ama a todos con amor espiritual y lo trajo a la humanidad a través
de Cristo para que así podamos amarlo mejor y amar a los hombres por
amor a Dios. Este amor se aumenta con oración y sacramentos. Quien
más ora, más amor espiritual tendrá. Si no se da esta
dimensión espiritual, las otras dimensiones se caen.
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