La ubicación de nuestra vida en la sociedad nos marca el grado de responsabilidad de nuestros actos.
"Los días en que no hemos ayudado a nadie no merecen considerarse entre los días útiles de nuestra vida" (Beato Ciriaco Elias Chavara -1805/1871)
En ciertos niveles
de la vida institucional resulta prácticamente imposible, en este tiempo,
mantener una separación nítida entre lo público y lo privado.
Si se es figura destacada por cualquier cosa, hay que aceptar el precio de que
el derecho a la intimidad es bien restringida.
Esto puede parecer justo o injusto: puede gustar o no gustar. Pero es así.
Hay una realidad objetiva que no puede desconocerse y es que el entramado de las relaciones sociales y públicas --y sobre todo, el crecimiento impetuoso de la esfera de influencia de los medios de comunicación--ha impuesto ese precio.
La responsabilidad del que desempeña cargos importantes en cualquier esfera social que se mueva, implica una más alta responsabilidad de toda índole, aún en lo privado, el deber de observar una conducta decorosa.
Hay que inclinarse
siempre por lo poco que se puede hacer, antes que por lo mucho que se debería
hacer.
Decía Don Bosco: "Se hace mucho, si se hace bien lo poco que se
pueda hacer. Se hace mal, si no hago nada de lo mucho que se debe hacer."
¿Saben que
hace el hombre cuando no tiene ganas de hacer algo? Discute.
Cuando no tenemos ganar de hacer algo, discutimos.
Es una forma de evadirse de lo que debemos hacer.
Y si decidimos
hacerlo en lugar de discutir debemos prestarle atención a lo más
necesario. ¿Que es lo más urgente que debo hacer? Debe ser una
pregunta diaria en mi vida.
¿Quien tiene que merecer la prioridad? Las gentes, las personas; empezando
por los más cercanos: mi conyuge, mis hijos, mi suegra, mi tía,
mis vecinos, mis amigos.
Nuestras acciones deben responder prioritariamente a las necesidades de las
gentes, no de las instituciones.
Algunos se escudan
en las dificultades para dejar de hacer las cosas.
Víctor Frankel que encontró el sentido de su vida en un campo
de concentración nos dice: "El que tiene un para qué, resiste
cualquier como, encuentra cualquier como, para hacer lo que debe."
Claro, que será muy difícil que aquel que vive un sin sentido
encuentre lo que debe hacer. Primero deberá encontrar su vida.
Durante milenios el hombre ha vivido en un mundo impredecible e inseguro. Y es parte de su cotidiano esfuerzo lograr un entorno social de seguridad, como requisito imprescindible para vivir en paz y dignidad.
Ante la ola de
violencia delictiva que nos azota, queremos hacer una reflexión sobre
las responsabilidades propias y ajenas para lograrlo.
Es cierto que la delincuencia juvenil e infantil ha crecido, pero no podemos
analizar esto en forma aislada de los efectos de la disolución familiar
que viven nuestros jóvenes, o gran parte de ellos, y de un ambiente social
nocivo carente de ejemplos de conducta pública.
Cuantas veces hemos
dicho, que el mundo no sabe ni tiene idea del daño que se produce cuando
un matrimonio es roto
Cuantas veces hemos dicho que sin ejemplos de vida, de dónde van a aprender
nuestros jóvenes?.
Es cierto que la drogadicción aumenta la peligrosidad de los delincuentes, pero también evaluemos en que valores o disvalores se forman las nuevas generaciones, a través de la televisión, el cine, el arte, -el mal arte, digamos- la cultura en general que distorsiona valores y hasta en el mismísimo deporte encontramos malos ejemplos.
Es cierto que la
pobreza y la marginación son caldo de cultivo para el resentimiento y
la desesperación, pero esto es aún más grave cuando quienes
no están en esta realidad, en vez de mostrar solidaridad, lo que muestran
es frivolidad, corrupción y despilfarro.
Debo mirar la realidad de mi entorno y desde lo que veo, debo hacer lo que puedo que siempre deberá ser lo que debo.
"Lo bueno siempre tendrá enemigos y lo malo seguidores.
Lo falso lo aceptan con agrado y la verdad.....¡Ni con testigos!"
Gargha Kuichines)
No nos cansemos de actuar desde la verdad, única guia para descubrir el camino de lo que debo hacer.
SALVADOR CASADEVALL
REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA, para acompañar a vivir.
Este
programa puede ser escuchado por:
FM-Parroquial 105.1 Jueves 14 a 15.30 hs. en vivo.
Vía INTERNET: www.fmparroquial.com.ar
En las madrugadas de 0.15 a 8.00 (grabado)
FM-Inolvidable 96.9 lunes 19 a 21 hs.
Grabaciones que estan a disposición de quien las quiera usar.
Contactarse vía
mail: salvadorcasadevall@yahoo.com.ar