Por: René Garza Guerra (6279 c.)
La gente va al matrimonio con muchas ilusiones y poca preparación. Las sorpresas vienen cuando el marido o la esposa descubren que su pareja piensa en forma totalmente contraria en aspectos de verdadera importancia. Por eso, mejor reflexione antes de casarse.
Antes de comprometerse,
conozca primero muy bien lo que piensa su pareja respecto a diversos temas que
son de primordial importancia para asegurar el éxito de su matrimonio.
El triunfo personal de ustedes dos no será un hecho aislado, éste
se unirá a la buena o menos buena marcha de la sociedad completa.
En los tiempos más recientes se han observado severas crisis y quebrantos
sociales, particularmente en los países occidentales. En todos los casos,
el denominador común de esas crisis ha sido la desintegración
familiar.
Si es aceptado que la familia es el pilar de la sociedad, entonces también
es lógico que las familias desintegradas sean puntos donde se origina
y expande el desmoronamiento social.
¿Y a quién corresponde la conducción adecuada de una familia?
Corresponde única y exclusivamente a la pareja, por eso, conformar un
nuevo hogar es quizá la decisión más importante que toma
una persona en toda su vida, por lo tanto, es todo un arte saber elegir al compañero
o compañera de nuestros días.
El arte no se queda sólo en elegir sino que, una vez hecha la selección,
se deberá estar dispuesto a saberle amar cada día más y
mejor.
AMAR
O AMAR
Durante el noviazgo, los jóvenes están ante la disyuntiva de expresar
finalmente un sí o un no, por eso, la elección de la pareja llega
a su plenitud el día del casamiento.
Después, sólo queda una decisión por efectuar: amar al
cónyuge cada día más y mejor.
Es falso afirmar que el amor es sólo aquello que se siente o lo que "nace".
No. El amor es algo que se cultiva y enriquece cada día, es la decisión
más elevada que puede tomar un ser humano y toma su máxima expresión
en el cónyuge.
Hay gente que se esfuerza por definir qué cosa es el amor y, en cambio,
personalmente no se exige metas concretas en cuanto a saber amar, se queda en
el simple enamoramiento.
El enamoramiento no es necesariamente una garantía del verdadero amor.
Toda la gente tiene, al casarse, la impresión de que en verdad ama y,
sin embargo, hay infinidad de matrimonios que fracasan, uniones en las que el
amor se apaga en lugar de crecer.
El enamoramiento es el punto en el que se unen las dos líneas del desarrollo
de la afectividad humana: la fisiológica y la psicológica.
El amor entre el hombre y la mujer está destinado, por naturaleza a ser,
a la vez, la forma más plena de comunicación humana y el medio
para conservar la especie.
Un hombre puede desear físicamente a cualquier mujer (o una mujer a un
hombre) y no por eso está enamorado de ella.
El verdadero enamoramiento supone, además, un deseo de compartirlo todo,
de conocerlo todo, de darlo todo, de establecer una comunicación total,
estable y exclusiva.
En ese "darlo todo" está el cimiento de amor conyugal y éste
produce importantes frutos, entre los cuales están: los hijos, la alegría
y la superación personal de cada miembro de la familia.
LOS
HIJOS
El primero y más importante fruto del amor conyugal son los hijos. Este
don que tienen los cónyuges para engendrar, es indudablemente la realización
mayor de la pareja.
La mayor alegría de una pareja son sus hijos, pero tenerlos también
trae consigo sacrificios y algunas dificultades.
Para cumplir exitosamente con la función de padres, los esposos necesitan
participar en seminarios, cursos, leer libros, y también dialogar con
matrimonios que hayan pasado por experiencias similares a la que están
viviendo y, sobre todo, deben estar dispuestos a compartir en pareja sus errores
y aciertos.
ALEGRÍA
La verdadera alegría es el mejor indicador de que existe una sana relación
entre los cónyuges.
La alegría de la pareja es la alegría de los hijos y por consecuencia,
todos ellos forman un verdadero hogar.
Mediante la alegría se va generando tanto la armonía como la estabilidad
familiar, incluso en los momentos difíciles y cuando llegan ciertos disgustos,
la reconciliación viene en forma natural y rápida si se trata
de esposos alegres.
Las "caras largas" y la indiferencia entre la pareja o con los hijos,
es la muestra más clara de que algo anda mal en el cultivo del amor entre
los cónyuges.
LA
SUPERACIÓN PERSONAL
Otro fruto del amor conyugal es la superación tanto del hombre tanto
como de la mujer.
La persona que ama, necesariamente desea lo mejor para su cónyuge, sus
hijos y para sí mismo. La búsqueda del mejoramiento profesional,
económico, cultural, social y espiritual, es la lucha diaria de quien
ama, sea hombre o mujer.
Una familia que en verdad ama, es capaz de darle a los hijos la más importante
formación que no encontrarán en ninguna universidad: aprender
a vivir en armonía.
La capacidad para amar que tiene un ser humano, es seguramente, la mayor semejanza
que tiene con su Creador, sin embargo el amor humano puede crecer o apagarse.
Las parejas que se saben dar el uno al otro en forma auténtica, son los
matrimonios más felices y estables y, a su vez, son el origen de las
familias unidas y fuertes.
La diferencia entre los matrimonios felices y las parejas que no lo son, está
en la manera de encontrar esa felicidad pues muchas personas casadas se empeñan
en buscarla donde jamás estará.
¿QUÉ
PUEDO INVESTIGAR EN MI PAREJA?
1.- CÓMO PIENSA
a) ¿Ya sabe usted, caballero, cómo concibe su novia el papel de
esposa?
b) ¿Lo que ella espera de un esposo es lo que usted está dispuesto
a ofrecer?
c) ¿Con qué frecuencia desea ir ella a la casa de sus padres?
d) ¿En qué religión van a formar a sus hijos?
e) ¿Qué tipo de educación van a transmitirles?
f) ¿Cómo actuará ella en caso de que no haya familia?
g) ¿Qué actitud tomará si tiene un hijo con circunstancias
especiales?
h) ¿Cómo respetará la libertad de sus hijos?
i) ¿Ya conoce el defecto predominante en usted y, si es así, cómo
piensa sobrellevarlo?
j) ¿Acepta su pareja a la familia de usted, se siente parte de la misma?
k) ¿Tiene afán de aprender lo que sea, a fin de estar a tono con
las exigencias que le impondrá su nuevo estado civil?
l) ¿Qué piensa del arreglo personal?
m) ¿Es hipocondriaca (se inventa enfermedades)?
n) ¿Está consciente de lo caras que están las cosas?
ñ) ¿Usted dama, ya conoce las respuestas a las preguntas anteriores
con respecto a lo que piensa su futuro esposo?
2.- QUÉ
SENTIMIENTOS Y CUALIDADES TIENE
a) ¿Ya sabe usted, señorita, si él es generoso o tiende
al egoísmo?
b) ¿Se alegra con el bien ajeno o tiende a envidiar lo que otros tienen?
c) ¿Es dedicado y responsable en sus obligaciones diarias?
d) ¿Es celoso?
e) ¿En qué tiene cimentada su fe o de plano no cree en nada?
f) ¿Cuáles son sus hábitos familiares, está dispuesta
usted a involucrarse en ellos?
g) ¿Ya conocen ambos el tipo de familia al que cada uno aspira?
h) ¿Qué nivel de cultura general desea usted en su pareja?
i) ¿Qué grado de importancia da él a la vida social, está
usted en sintonía?
j) ¿Qué disposición tendrá si necesitan vivir en
otra ciudad?
k) ¿Usted, futuro esposo, conoce los verdaderos sentimientos de su novia?
Aún cuando
ambos conozcan la respuesta a estos y otros muchos aspectos esenciales, la vida
matrimonial les traerá un montón de situaciones inesperadas.
Sin embargo, si están de acuerdo en ellos, ningún imprevisto podrá
arruinar su unión, pues ya la han cimentado en algo más que ilusiones.
El autor es ingeniero mecánico administrador y cursa la maestría en comunicación.
Correo electrónico: dffac@infosel.com