De sabios es rectificarse

En tiempos de Juan Pablo II reconoció que la teoría de la evolución constituye algo más que una hipótesis.
Durante años esta teoría expresada por Darwin enfrentó la posición de la Iglesia con la ciencia.

¿Que nos quizo decir Juan Pablo II sobre esta teoría?
Tenemos que tomarlo como un nuevo paso para revalorizar la ciencia, para reconocer los aportes que la ciencia puede hacer.
Esta nueva actitud hace que la posición antagónica que existía con el nombre de Darwin parecería que cambia de perfil, es decir durante más de un siglo lo que Darwin exponía como postura de la ciencia, era hostil al pensamiento cristiano.

Dicen que de sabios es rectificarse.
No siempre se tiene el valor de hacerlo.
Alegrémonos de haber tenido un papa como Juan Pablo II que lo único que hizo es aclarar las cosas y aceptar un nuevo enfoque, aunque con ello haya que cambiar de actitud. Si con esta actitud lo único que se busca es la verdad.

A qué es debido esta actitud? Es el resultado de la creación de la Academia Pontificia de Ciencias que Pío XI hizo en 1936, integrada por 90 intelectuales de todas las religiones y nacionalidades que actuan como asesores del Santo Padre.

El reconocimiento de que las teorías evolucionistas tienen una base verdadera no significa que la Iglesia deje de proclamar que el espíritu que anima al hombre procede de Dios y no de la simple evolución de la materia.
Es importante separar estas dos cosas.
Una cosa es la evolución física y otra la creación del hombre en espíritu que lo convierte en persona pensante.

Desde la perspectiva del pensamiento católico no se trata solo de establecer como surgió el mundo ni en que momento preciso de la evolución apareció el hombre.
Se trata de descubrir el momento en que Dios sopla sobre aquel ser el espíritu trascendente que lo hace semejante al creador.

En el momento de recibir este soplo el animal-hombre se convierte en imagen y semejanza de Dios.
Este soplo de Dios es el que convierte al hombre no en un animal más, dentro de los animales, sino en un ser que sabe, que piensa, que razona y que por ello puede amar en plena conciencia de lo que hace.
Ama y sabe que ama.
Los animales aman sin saber que aman.

Resumiendo diríamos que el Papa entiende que los seres vivos, desde la perspectiva física, nada impide el fenómeno de la evolución.
Pero en cuanto al espíritu este aparece como un don divino otorgado en un momento dado de la historia.
Este espíritu es lo que lo hace semejante e imagen de Dios.

Esta semejanza hace que el hombre sea alguien que puede hablar de Dios, alguien que puede hablar como Dios, que puede entrar en dialogo con Dios y que puede amar como el mismo Dios.

Esa imagen se da plenamente en la relación varon-mujer.
La humanidad manifiesta su parecido con Dios en este donarse que es el amor. Cuando hombre y mujer se unen y dan vida, están siendo procreadores, contribuyen a que la creación inicial siga, continúe.
La plenitud de entrega de un hombre y una mujer en el matrimonio son la mejor imagen de lo que es Dios en su amor.
Por eso Juan Pablo II dijo que Dios en su intimidad no es una soledad, sino una familia.

Y sobre el particular Monseñor Distéfano decía: No sé si el hombre viene del mono, pero si sé que el hombre retrocede al mono cuando imita lo que lo denigra.

SALVADOR CASADEVALL


REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA, para acompañar a vivir.

Este programa puede ser escuchado por:

FM-Parroquial 105.1 Jueves 14 a 15.30 hs. en vivo.

Vía INTERNET: www.fmparroquial.com.ar

En las madrugadas de 0.15 a 8.00 (grabado)

Radio Mística-Morón AM 1320 lunes de 18 a 20 hs.

Premio Magnificat 2005 Mención especial rubro: "Adultos mayores"

Premio Gaviota de Oro 2005 Recibió dos nominaciones; "Religión" y "Para la mujer"

Grabaciones que estan a disposición de quien las quiera usar.

Contactarse vía mail: salvadorcasadevall@yahoo.com.ar


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