GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN (1778-1850)

EL PADRE DE LA PATRIA
SAN MARTÍN EN ESPAÑA
EL INICIO DE LA INDEPENDENCIA DE SUDAMÉRICA
COMO SE PROVISIONÓ EL EJERCITO DE LOS ANDES
ACUERDOS CON SIMÓN BOLÍVAR

CARTA DE SAN MARTíN A BOLIVAR
REGRESO A EUROPA
TESTAMENTO
CITAS
MÁXIMAS

EL PADRE DE LA PATRIA. LIBERTADOR DE SUD AMÉRICA.

Nació en Yapeyu (actual provincia de Corrientes) en la República Argentina, el 25 de Febrero de 1778. Hijo del capitán don Juan de San Martín, teniente de gobernador del departamento nombrado y de doña Gregoria Matorras, sobrina del famoso conquistador del Chaco, de ese apellido. En muy tierna edad fue llevado a España por sus padres, ingresando como alumno en el "Seminario de Nobles", de Madrid. Tenia 12 años, cuando, en 1769, solicito ingresar, como cadete, en el regimiento "Murcia", siendo dado de alta con fecha 15 de Julio. Desde ese día, como lo dice Mitre, su ilustre historiador, el cadete San

Martín dio comienzo a su verdadera educación, se basto a sí mismo y vistió con su uniforme (celeste y blanco) los colores que treinta años después había de pasear en triunfo por la mitad de este continente.

SAN MARTÍN EN ESPAÑA

En muy tierna edad fue llevado a España por sus padres, cuando su padre fue destinado a Málaga en 1784. Ingresando como alumno en el "Seminario de Nobles", de Madrid. Tenia 12 años, cuando, en 1769, solicito ingresar, como cadete, en el regimiento "Murcia", siendo dado de alta con fecha 15 de Julio. Desde ese día, como lo dice Mitre, su ilustre historiador, el cadete San Martín dio comienzo a su verdadera educación, se basto a si mismo y vistió con su uniforme (celeste y blanco) los colores que treinta años después había de pasear en triunfo por la mitad de este continente.
Combatió contra los corsarios berberiscos en la campaña de Melilla y fue herido en 1791 en el sitio de Orán.
Luchando contra los franceses, fue ascendido a segundo subteniente en la guerra del Rosellón en 1793, a primer subteniente en 1794 y a segundo teniente en la guerra del Ampurdán en 1795. Tras participar en la guerra de las Naranjas frente a Portugal en 1801, ascendió a primer teniente en la guarnición de Cádiz en 1802 y a capitán de infantería del regimiento de voluntarios de Campo Mayor en 1804. Su participación en la batalla de Bailén, durante la guerra de Independencia española, le valió en 1808 el ascenso a capitán mayor.    
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EL INICIO DE LA INDEPENDENCIA DE SUDAMÉRICA

Decidió poner su capacidad militar al servicio de la emancipación política de su patria, por haberle llegado la noticia del estallido revolucionario.
Afiliado tiempo atrás a la "Sociedad Lautaro" o "Caballeros racionales", difundida en la península con el propósito de trabajar por la independencia americana y el triunfo de la democracia, San Martín decidió abandonar el servicio militar en España y en septiembre de 1811 viajó a Londres, donde se puso en contacto con Andrés Bello, Servando Mier, Manuel Moreno, Tomas Guido y otros miembros de dicha Logia.
En marzo de 1812 volvió a Buenos Aires, donde la Junta de gobierno que se había constituido allí le encomendó la formación de un escuadrón de granaderos a caballo, del que fue nombrado comandante. En septiembre de ese año se casó con María de los Remedios de Escalada. Al año siguiente venció a los realistas en San Lorenzo y, tras el fracaso de Manuel Belgrano, fue nombrado comandante del Ejército del norte, pero los problemas de salud le obligaron a retirarse y buscar el descanso en la sierra de Córdoba. En septiembre de 1814 fue nombrado gobernador intendente de Cuyo y tuvo que acoger allí a los patriotas que buscaban refugio después de la derrota sufrida en octubre de ese mismo año en Rancagua.

Con el apoyo del nuevo director supremo, Carlos de Alvear, a quien había conocido en Cádiz, se dedicó a organizar un ejército con los refugiados, al tiempo que el Congreso de Tucumán declaraba la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 9 de julio de 1816. El director supremo Juan Martín de Pueyrredón le nombró general en jefe del Ejército de los Andes y el 5 de enero de 1817 inició desde Mendoza, donde era gobernador, la marcha para cruzar la cordillera andina en dirección a Chile. Venció a los realistas en Chacabuco el 12 de febrero, entró en Santiago dos días después y nombró a Bernardo O'Higgins director supremo.
Regresó a Buenos Aires para gestionar la creación de una escuadra en el Pacífico, se negó a utilizar sus tropas en los
enfrentamientos entre insurgentes y de nuevo volvió a Chile en el otoño de 1817, aunque su salud siguió empeorando. La reacción española no se hizo esperar y San Martín fue derrotado en Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818, con lo que los realistas estuvieron a punto de recuperar Santiago, pero con la victoria de Maipú el 5 de abril de 1818 aseguró la independencia de Chile y volvió a Buenos Aires, donde la situación era de auténtica guerra civil entre el poder central y las provincias, lo cual retrasó sus planes hasta 1820, año en que comenzó la campaña de Perú. Con el apoyo de la flota mandada por el escocés lord Cochrane, los patriotas lograron controlar toda la costa del Pacífico, desde el estrecho de Magallanes hasta el Perú, estrechando el cerco sobre las tropas realistas.

ACUERDOS CON SIMÓN BOLÍVAR
Negoció una paz con el virrey absolutista Joaquín de la Pezuela, y poco después firmó el Pacto de Punchauca con el nuevo virrey, el liberal José de la Serna e Hinojosa, en 1821, acordando la independencia de Perú, el establecimiento de una regencia formada por tres miembros y el envío a España de representantes, para ofrecer el trono a algún príncipe de la familia real española, pero los oficiales realistas se negaron a aceptar ese acuerdo. Reanudada la lucha, San Martín entró en Lima en julio de 1821 y proclamó la independencia del país el 28 del mismo mes. Fue nombrado protector de Perú, convocó un Congreso Constituyente que superara las discrepancias existentes entre los diferentes líderes y partió para Guayaquil a entrevistarse con Simón Bolívar, que se encontraba en Ecuador. En la entrevista de Guayaquil, celebrada el 26 de julio de 1822 entre los dos máximos caudillos de la independencia americana, se trató de la situación general del continente americano, del futuro régimen de Perú y de la situación concreta de Guayaquil, que dudaba entre mantener la independencia, incorporarse a Perú o integrarse en la Gran Colombia, como al final ocurrió. San Martín se mostró partidario del régimen monárquico en Perú, pero al no contar con el apoyo de la burguesía limeña, que se sublevó, optó por convocar al Congreso y renunciar al mando en septiembre de 1822, dejando los asuntos del país en manos de Bolívar. San Martín era un hombre honrado y no sabia disfrazar la verdad. Se sentía feliz dimitiendo, porque jamás ambiciono el poder; y solamente lo aceptó cuando la conveniencia del interés público lo exigía; y él todo lo sacrificaba a esta exigencia.  
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REGRESO A EUROPA

Tras pasar por Chile y Mendoza en 1823, y después de ir a Buenos Aires, donde volvió sólo con motivo de la muerte de su esposa, marchó a Europa en 1824 con la salud muy quebrantada, permaneciendo algún tiempo en Gran Bretaña y Francia antes de instalarse en Bruselas. En 1827 ofreció sus servicios a las autoridades argentinas con motivo de la guerra con Brasil y en 1829 quiso mediar en las disidencias internas entre los centralistas de la capital y los federalistas de las provincias, a los que siempre se había opuesto; por ello viajó a Buenos Aires, aunque no llegó a desembarcar y regresó a Europa. Su amigo Alejandro Aguado, marqués de las Marismas del Guadalquivir, le ayudó a instalarse en París en 1830 y desde allí escribió numerosas cartas a los dirigentes argentinos. En 1848, casi ciego, se trasladó a Boulogne-sur-Mer (Francia), donde el 17 de agosto de 1850 murió.

Sus restos fueron repatriados solemnemente en 1880; y hoy reposan en la catedral de Buenos Aires. Su estatua ha sido eregida por la gratitud y la admiración de los pueblos que sirvió, en la República Argentina, Chile, Perú y Francia.

TESTAMENTO (REPRODUCCIÓN)
Testamento del Libertador General Don José de San Martín
(Transcripción textual - "El sable del General San Martín", Instituto Nacional Sanmartiniano)

París, 23 de enero de 1844

En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la confederación Argentina, qe. visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente:
Primero. Dejo pr. Mi absoluta Heredera de mis bienes, havidos y por haver a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano Balcarce.
2º- Es mi expresa voluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana María Elena, una Pensión de Mil - frans. anuales, y a su fallecimiento, se continue pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin qe. pa. asegurar este don qe. hago a mi hermana y Sobrina, sea necesarias otra Hipoteca qe. la confianza qe. me asiste de qe. mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi boluntad.
3º - El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, qe. como Argentino he tenido al ver la firmeza con qe. ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros qe. tratan de Umillarla.
4º - Proibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar en qe falleciere se me conducirá directamente, al Cementerio sin ningún acompañamto, pero si desearía, el que mi Corazón fuese depositado en el de Buenos Ayres.
5º -Declaro no deber ni haver jamás debido nada, a nadie.
6º -Haun qe. es verdad qe. todos mis Anelos no han tenido otro objeto qe. el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de esta, y el constante cariño y esmero qe. siempre me ha manifestado, han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi bejez feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus Hijas (a las qe. abrazo con todo mi Corazón) si es qe. a su vez quiere tener la misma feliz suerte qe. yo he tenido; igual encargo hago a su Esposo, cuya honrrades, y hombía de bien no ha desmentido la opinión qe. havía formado de él, lo qe. me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.
7º - Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda Nulo y sin ningún balor.
Hecho en París a Veynte y tres de Enero del año de mil ochocientos quarenta y quatro, y escrito todo el de mi puño y letra José de San Martín
Artículo Adicional: Es mi boluntad el qe. el Estandarte que el Bravo Español Dn. Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea debuelto a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus Goviernos hallan realizado las Recompensas y honores con qe. me honró su primer Congreso.
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COMO SE PROVISIONÓ EL EJERCITO DE LOS ANDES
Fuente: Autor: Guillermo Furlong S. J. Título: El Paso de los Andes Lugar: Buenos Aires, Argentina Edición: 1967 Paginas: 48, 49, 50, 51, 52 y 53.

Pueyrredón, que era Director Supremo pudo proporcionar a San Martín algunos recursos en dinero, pero las arcas estaban exhaustas y sabía muy bien el gran soldado que había él de ingeniarse para allegar cuanto podía ser necesario. Se conservan los originales de algunos de sus pedidos o de sus órdenes, correspondientes a los postreros meses de 1816 y enero de 1817.
Pedidos de San Martín:
"En la necesidad de apelar únicamente a los recursos de esta benemérita Capital y demás pueblos de la provincia, casi para la mayor parte de los auxilios del Ejercito, pongo en la consideración de V. S., que debe exigirse al vecindario, 1.000 recados o monturas completas de regular uso y el mayor número posible de carnero, ponchos, jergas, ristras o pedazos de éstos, pues no importa que sean viejos. Pueden admitirse recados, aunque les falte freno, con tal de que tengan riendas". Junio 7 de 1816.

"Espero que V. S. se sirva dictar sus providencias para que se recojan 700 camisas, 715 pares de pantalones de bayetilla y 200 bolsas de lonilla para cartuchos de cañón que se ha repartido entre el vecindario para que las cosas". 27 de septiembre de 1816.
"Relación de los enseres y útiles que se han entregado al Ejercito de los Andes en la fecha: 795 cueros de carnero, 209 lomillos, 116 cinchas, 33 pares de riendas, 291 ponchos, 74 jergas, 43 frazadas, 26 badanas blancas, 11 piezas de lienzo azul o tucuyo, 1 pieza de brin, 40 varas de picote o bayeta blanca, 58 hachas y 18 piedras de afilar". Mendoza, 3 de octubre de 1816.
"Una sección del Hospital Militar necesita, por lo menos, dos baños, que pueden hacerse con una pipa [ tonel ]. Espero que V. S. se sirva exigirla de donativo". 16 de Octubre de 1816.
"Para los trabajos de la Maestranza, se necesita gran cantidad de becerros. Espero que V. S. se sirva disponer la entrega de todos los que haya almacenado en la Aduana". 8 de noviembre de 1816.
"Recuerdo a V. S. la necesidad de acopiar el mayor número posible de los desperdicios de jergas, ponchos, pieles de carnero y demás artículos aparentes para el auxilio de la tropa en su marcha por la Cordillera". 1 de noviembre de 1816.
"Se necesita coser, a la brevedad posible, 500 camisas, cuyos cortes envío a V. S., para que se sirva repartir el trabajo entre el vecindario". 19 de diciembre de 1816.
"Calculadas las cargas de municiones, resulta que hay un déficit que V. S. se servirá integrar, exigiendo por mitad a las provincias de San Juan y Mendoza". 20 de diciembre de 1816.
"Sírvase V. S. mandar recoger toda la piedra pómez que haya en este vecindario para la limpieza del armamento". (nota).- Si en las casas hay destiladeras rotas, serían muy útiles para el mismo fin". 26 de diciembre de 1816.
"Urge acopiar cuanta cebolla hubiera en Mendoza, para proveer al Ejército, como medio de combatir la puna". 28 de diciembre de 1816.
"Si, como lo espero, entramos felizmente a Chile, en cualquier provincia la explotación de minas exigirá gran cantidad de azogue, artículo que no posee aquel país. San Luis lo tiene, por lo que espero que V. S. imparta órdenes para que, trayéndolo a esta capital, esté listo para pasarlo a Chile". 10 de enero de 1817.
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CARTA DE SAN MARTíN A BOLIVAR
Fuente: Libro: Limen - revista de orientación didáctica- año: XVI . N: 64 . Mayo de 1978, Autor: Profesor Eduardo H. Castagnino y Roberto E. Zúgaro Paginas: 51.

Excelentísimo, Señor Libertador de Colombia, Simón Bolívar Lima, 29 de Agosto de 1822 ..."Los resultados de nuestra entrevista no han sido lo que me prometía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente, yo estoy íntimamente convencido, o que no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus ordenes con las fuerzas de mi mando, o que mi persona le es embarazosa. Las razones que usted me expuso, de que su delicadeza no le permitiría jamas mandarme, y que, aun en el caso de que esta dificultad pudiese ser vencida, estaba seguro que el congreso de Colombia no consentiría su separación de la república, permítame General le diga, no me han parecido plausibles. La primera se refuta por si misma. En cuanto a la segunda, estoy muy persuadido que la menor manifestación suya al congreso seria acogida con unánime aprobación cuando se trata de finalizar la lucha en que estamos empeñados, con la cooperación de usted y la del ejercito de su mando; y que el alto honor de ponerle término refulgirá tanto sobre usted como sobre la república que preside.

CITAS
Fuente: AUTOR: Armando Tonelli y Alberto B. Videla, TITULO: "Síntesis documental Sanmartiniana" EDICION: Instituto Nacional Sanmartiniano. PAGINA: 180, LUGAR: Buenos Aires-1950.

"Varias tengo, pero las dos principales son las que me han decidido a privarme del consuelo de por ahora estar en mi patria -la primera, no mandar; la segunda, la convicción de no poder habitar mi país, como particular, en tiempos de convulsión, sin mezclarme en divisiones. En el primer caso, no se persuada usted que son tan afligentes las circunstancias en que se halla la patria los que me hacen no desearlo, persuadido por la experiencia, que jamás se puede gobernar a los pueblos con más seguridad que después de una gran crisis, pero es la certeza de que mi carácter no es propio para el desempeño de ningún mando político; y en el segundo, el que habiendo figurado en nuestra revolución, siempre seré un foco en que los partidos creerán encontrar un apoyo, como me lo ha acreditado la experiencia a mi regreso del Perú y en las actuales circunstancias."

De la carta al "General y amigo Fructuoso Rivera. Montevideo, abril de 1829. "He aquí, en extracto, General. los motivos que me impulsan a confinarme de mi suelo, porque firme e inalterable en mi resolución de no mandar jamás, mi presencia en el país es embarazosa. Si éste cree algún día, que como un soldado le puedo ser útil en una guerra extranjera (nunca contra mis compatriotas), yo le serviré con la lealtad que siempre lo he hecho, no sólo como General, sino en cualquier clase inferior en que me ocupe; si no lo hiciese, yo no sería digno de ser americano."

Anonimo. Billete de banco. 1883. Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. El retrato de San Martin, tomado de la litografía de Madou, incluido en ese volumen, es, sin duda, un magnífico grabado. Sirvió para adornar, en 1885, el primer billete de banco con la efiguie de San Martín joven, impreso en Nueva York, por la compañía citada, emitido por el Banco de la Provincia de Buenos Aires por un valor de quinientos pesos moneda nacional oro. Lleva además, el retrato de Belgrano y una viñeta con un gaucho a caballo.

MÁXIMAS, REDACTADAS POR EL GENERAL SAN MARTÍN PARA SU HIJA MERCEDES TOMASA   SUBIR

Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.

Inspirarla amor a la verdad, y odio a la mentira.

Inspirarla a una gran confianza y amistad pero uniendo el respeto.

Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.

Respeto sobre la propiedad ajena.

Acostumbrarla a guardar un secreto.

Inspirarla sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.

Dulzura con los criados, pobres y viejos.

Que hable poco y lo preciso.

Acostumbrarla a estar formal en la mesa.

Amor al aseo y desprecio al lujo.

Inspirarla amor por la Patria y por la libertad.   

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