Santo
del Día 20 de junio
SAN JUAN FISCHER
Cardenal
y mártir. Este santo mártir nació en Beverley, Inglaterra,
en el año 1469. A los 14 años ya era el estudiante más
sobresaliente y, a los 20 fue nombrado profesor del colegio San Miguel. Se doctoró
en la famosa Universidad de Cambridge, y a los 22 años, obtuvo ser dispensado
de la falta de edad, y fue ordenado sacerdote. Poco después recibió
el nombramiento de vicecanciller o vicerrector de la gran universidad.
En 1504, fue elegido nuestro santo como obispo de Rochester, cuando sólo tenía 35 años. Y él, como hacía con todos los cargos que le confiaban, se dedicó a este oficio con todas las fuerzas de su recia personalidad. Con un entusiasmo no muy frecuente en su época, se dedicó a visitar todas y cada una de las parroquias para observar si cada uno estaba cumpliendo con su deber, y animar a los no muy entusiastas. A los sacerdotes les insistía en la grave responsabilidad de cumplir muy exactamente sus deberes sacerdotales. Iba personalmente a visitar a los más pobres. Dedicaba, además, muchas horas al estudio y a escribir libros. Se hicieron famosos sus discursos fúnebres a la muerte del rey Enrique VII y en el funeral de la reina Margarita.
Aunque era obispo y además canciller de la universidad, llevaba una vida tan austera como la de un monje. No dormía más de seis horas. Hacía fuertes penitencias.
Cuando
Lutero empezó a difundir los errores de los protestantes, el obispo Fisher
fue elegido para atacar tan fatales errores, y escribió cuatro libros
para combatir los errores de los luteranos.
En un Sínodo de Inglaterra, el obispo Fisher protestó fuertemente
contra la mundanalidad de algunos eclesiásticos, y la vanidad de aquellos
que lo buscaban eran altos puestos y no la verdadera santidad. Cuando el rey
Enrique VIII dispuso divorciarse de su legítima esposa y casarse con
su concubina Ana Bolena, el obispo Juan Fisher fue el primero en ponerse. Y
aunque muchos altos personajes, por conservar la amistad del rey, declararon
que ese divorcio sí se podía hacer, en cambio Juan, aun con peligro
de perder sus cargos y ser condenado a muerte, declaró públicamente
que el
matrimonio católico es indisoluble.
El
terrible rey Enrique VIII se declaró jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra
en reemplazo del Sumo Pontífice, y todos los que deseaban conservar sus
altos puestos en el gobierno y en la Iglesia, lo apoyaron. Pero Juan Fisher
declaró que esto era absolutamente equivocado y en pleno Parlamento exclamó:
"Querer reemplazar al Papa de Roma por el rey de Inglaterra, como jefe
de nuestra religión es como gritarle un muera a la Iglesia
Católica".
Las amenazas de los enemigos empezaron a llegar sobre él. Dos veces lo
llevaron a la cárcel. Otra vez trataron de envenenarlo. Le inventaron
toda clase de calumnias, y como no lograron intimidarlo, lo mandaron encerrar
en la Torre de Londres. Tenía entonces 66 años.
Estando en prisión, recibió del sumo Pontífice el nombramiento
de Cardenal. El impío rey exclamó: "Le mandaron el sombrero
de Cardenal, pero no podrá ponérselo, porque yo le mandaré
cortar la cabeza". Y así fue. El 17 de junio de 1535 le leyeron
la sentencia de muerte. El rey Enrique VIII mandaba matarlo por no aceptar el
divorcio y por no aceptar que el rey reemplazara al Papa en el gobierno de la
Iglesia Católica. Al llegar al sitio donde le van a cortar la cabeza,
el venerable anciano se dirige a la multitud y les dice a todos que muere por
defender a la Santa Iglesia Católica fundada por Jesucristo. Recita el
"Tedeum" en acción de gracias y, muere.