Santo del Día 21 de mayo
SANTA MARIA MAGADALENA DE PAZZI
Nació en Florencia,
Italia, en el año 1556. Perteneció a la familia de los Pazzi, familia que dio
a la nación famosos políticos y militares y a la Iglesia Católica una de sus
más grandes santas. Mostró desde muy niña inclinación por la vida religiosa
por lo que ingresó al convento de las Carmelitas. Hizo sus tres votos o juramentos
de pobreza, castidad y obediencia antes que las demás novicias, porque le llegó
una grave enfermedad que la llevó casi a la muerte. Cuando la transportaban
a la enfermería después de hacer sus
tres votos, Magdalena tuvo su primer éxtasis que le duró más de una hora. Su
rostro apareció ardiente, y deshecha en lágrimas sollozaba y repetía: "Oh amor
de Dios que no eres conocido ni amado: ¡cuán ofendido estás!". En los siguientes
cuarenta días tuvo inmensas consolaciones espirituales y recibió gracias extraordinarias.
Desde entonces fue creciendo sin cesar su deseo de sufrir por Cristo y por la
conversión de los pecadores.
A una religiosa
que le preguntaba cómo podía soportar sus dolores sin proferir ni una sola palabra
de impaciencia, le respondió: "Pensando y meditando en los sufrimientos que
Jesucristo padeció en su
santísima Pasión y muerte. Quien mira las heridas de Jesús crucificado y medita
en sus dolores, adquiere un gran valor para sufrir sin impacientarse y todo
por amor a Dios". En medio de su éxtasis, abrazando su crucifijo, con rostro
brillante exclamaba: "Oh Jesús mío, concédeme palabras eficaces para convencer
al mundo de que tu amor es grande y verdadero y que nuestro egoísmo es engañoso
y tramposo".
Le aparecieron
en las manos y en los pies, los estigmas o heridas de Cristo Crucificado. Le
producían
dolores muy intensos, pero ella se entusiasmaba al poder sufrir más y más por
hacer que Cristo fuera más amado y más obedecido y por obtener que más almas
se salvarán. Tres religiosas, encargadas por el director espiritual, escribían
lo que la santa iba diciendo, especialmente durante sus éxtasis. Estas revelaciones
se publicaron en un libro titulado "Contemplaciones", el cual llegó a ser un
verdadero tratado
de teología mística.. Además de los dolores físicos le llegó lo que los santos
llaman "La noche oscura del alma". Una cantidad impresionante de tentaciones
impuras, sentimientos de tristeza y desgano espiritual,
falta de confianza y de alegría. Sufría de violentos dolores de cabeza y se
paralizaba frecuentemente. La piel se le volvía tan sensible que el más leve
contacto le producía una verdadera tortura.
El 25 de mayo del
año 1607, al morir quedó bella y sonrosada. Tenía apenas 41 años. Su cuerpo
se
conserva todavía incorrupto en el convento carmelita de Florencia donde vivió.