ARÍA

¿ Qué lugar ocupa María en nuestra vida ?

El título de este artículo nos debería interpelar en lo más profundo de nuestro Corazón.
Es una pregunta que de seguro muchos de nosotros intentamos darle una respuesta y por diversos motivos no encontramos o creemos haberla encontrado y no es tan así .
Por eso el fin de este artículo es encontrar una respuesta clara y contundente que no se
preste a dobles interpretaciones. Sólo aquella que Dios nos revela a través de su mensaje.

María, señora de la Palabra oportuna

María, señora del buen silencio

María, mi confidente

María, nuestro modelo

Oración de San Bernardo

María, señora de la Palabra oportuna
En nuestra vida cotidiana, muchas veces somos poco prudentes. Hablamos más de la cuenta
y decimos cosas de las que después tenemos que arrepentirnos.
La palabra de María es siempre buena y oportuna. Por ejemplo en la escena de la anunciación Dios quiere darle un mensaje y se lo da. Al comienzo, como nos podría suceder a cualquiera
de nosotros, María no entiende. Por este mismo motivo antes de protestar, gritar, cerrarse o echarle la culpa a otro por no entender ( muchas de nuestras reacciones ante una situación similar ) ella pregunta. Pero ésta va dirigida a quien corresponde : DIOS . Conforme con la respuesta y después de meditarla María pronuncia otras palabras oportunas : "Hágase en mí según tu Palabra "( Lc. 1, 38 ) y Jesús comienza a gestarse en sus entrañas y nosotros comenzamos a gestarnos en su interior. María es Madre de Dios y Madre de cada uno de nosotros.

María, señora del buen silencio
Nosotros charlamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Y si bien la palabra oportuna es saludable, también lo es el buen silencio. Tenemos que descubrir, como lo hizo María, qué hechos reclaman respuestas de palabras y qué hechos necesitan respuesta de silencios. Veamos como lo descubrió María
Está en el pesebre y los pastores van a visitarla. Le comunican todo lo que los ángeles le han dicho acerca del niño. María en lugar de salir corriendo achimentar por toda Belén, en nuestro caso por toda Betania, colegio, edificio, oficina, etc. , hace silencio. En el evangelio de Lucas encontramos : " Mientras tanto, María conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón " ( Lc. 2, 19 ).
Recuerdo haber leído en un libro esta frase : "Podríamos imaginar el fecundo y santo silencio
de María frente a su Hijo en la Cruz ".

María, mi confidente
Yo no largo mis cosas a cualquiera, sino a quien le tengo confianza. Esto es un confidente : alguien en quien confío ¿En quién podría volcar una confianza mayor que en la madre de
Jesús ?.
Ella es mi refugio. Ella es mi consuelo. Ella es mi compañía. Ella es mi compañera, en los
triunfos y los fracasos. Ella es siempre comprensiva . Ella es capaz de escucharme sin interrumpirme. Ella es capaz de secar mis lágrimas . Ella es el cuenco donde puedo volcar mis secretos.
¿ Qué reclama ?. Sólo que la llame : " Mamá ".

María, nuestro modelo
Para todos los que compartimos nuestra Fe en Jesucristo María no es sólo Madre sino
también modelo.
Modelo de Mujer y modelo de Persona que logró realizarse siendo fiel a su vocación de hacer
la voluntad de Dios.
Observemos algunas de las tantas virtudes para hacerla vida en nuestra propia existencia.
María es modelo de persona orante, porque hace de su oración un continuo escuchar y responder.
María es modelo de coherencia entre Fe y Vida, porque no renuncia a sus convicciones a
pesar de los acontecimientos que se suceden podrían hacer tambalear su integridad y su seguridad.
María es modelo de fidelidad, porque se mantiene junto a su hijo sin claudicar ni en los momentos más duros.
María es modelo de realización personal, porque nos muestra que tiene claro que su camino toma consistencia cuando sigue a Dios con constancia.
María es modelo de sencillez, porque se integra en su pueblo sin estridencias y con humildad.
¿ Estamos dispuestos a imitar a María ?.

Oración de San Bernardo
Acuérdate, piadosa Virgen María, que nunca se ha oído decir
que haya sido abandonado por ti ninguno que haya buscado tu ayuda.
Animado por esta esperanza me dirijo a ti Madre.
Recibe mi oración y mi vida, y concédeme tu protección y tu auxilio para que,
venciendo todas las dificultades, pueda ser siempre fiel a tu Hijo Jesús.
Amén.
San Bernardo de Claraval.