"El agua que quería ser fuego"

"Querida hija: Me apresuro a contestar tu carta. Parece que te has cansado de ser agua. Yo lo siento mucho porque no eras un agua cualquiera. Tu abuela fue la que me bautizó en el Jordán, y Yo te tenía destinada a caer sobre la cabeza de muchos niños. Tú preparas el camino del fuego.

Mi espíritu no baja a nadie que no haya sido lavado por ti. El agua es siempre primero que el fuego."

Mientras el agua estaba embebida leyendo la carta, Dios bajó a su lado y la contempló en silencio. El agua se miró a sí misma y vio el rostro de Dios reflejado en ella.

Y Dios seguía esperando una respuesta.

El agua comprendió que el privilegio de reflejar el rostro de Dios sólo lo tiene el agua limpia...

Suspiró y dijo:

"SI, SEÑOR, SEGUIRE SIENDO AGUA. SEGUIRE SIENDO TU ESPEJO. GRACIAS."