LA HISTORIA DE SANTA CATALINA TOMÁS
Santa Catalina Tomás nació en Mallorca, España. A Mallorca la llaman "la isla de la calma, la paz y la luz". Luminosa fue la vida de Catalina. Pero su vida participó menos de la calma y de la paz. Fue una vida difícil. A los siete años ya habían muerto sus padres. Recogida por unos tíos suyos, poco amables y de escasa religiosidad, Catalina tiene que sufrir desprecio y malos tratos cuando muestra su inclinación a la piedad y a la vida religiosa.
Catalina sufre en silencio. Se refugia en la oración y pone en Dios toda su confianza. Sus tíos le encomiendan que cuide el rebaño. Ella es feliz en el campo. El cielo es tu templo, Jesús es su amigo y en un árbol coloca el altar. Es una vida dura, pero le sirve para fortalecer su voluntad y buscar la voluntad de Dios en todos los problemas. La leyenda dorada nos ofrece multitud de "florecitas" sobre Catalina. Recibe una visión de Jesús Crucificado, mientras recoge espigas. Habla con los santos y la ayudan siempre y también los ángeles.
Se siente llamada por Dios a la vida religiosa. No se atreve a decirlo a sus tíos. Se va de su casa a escondidas. Pero le dicen que nada se puede hacer. Vuelve triste a casa. Los desprecios e insultos aumentan. Catalina se abraza a la cruz.
Pero un santo sacerdote habla con sus tíos y los convence. Catalina se va de su casa y, mientras prepara su ingreso en el convento, trabaja de doméstica en una casa, donde encuentra cariño y ayuda. Luego ingresa en el convento de Santa María Magdalena. Su fama de santidad se extiende más y más, y todos quieren verla, pedirle consejos y oraciones. Catalina crecía en amor y sabiduría. El Señor la visitaba interiormente.
Catalina había recibido el aviso del Señor sobre el día de su muerte. El 5 de abril de 1574 llamó al sacerdote. Comulgó. Pero los médicos decían que no es grave. Y apenas recibidos los últimos sacramentos, entregó su alma a Dios.
Su cuerpo se conserva incorrupto. Fue declarada santa en 1792.