PARA PENSAR...
2.- ¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?
A) TENGO DERECHO A NO SER DISCRIMINADO (art. 2)
B) TENGO DERECHO A VIVIR EN UN MUNDO MENOS VIOLENTO.
Los derechos humanos de los niños, y las normas a las que deben aspirar todos los gobiernos para fomentar el cumplimiento de estos derechos, se encuentran articulados de forma precisa y completa en un tratado internacional de derechos humanos: la Convención sobre los Derechos del Niño. Esta amplia aceptación sirve para incrementar el protagonismo de los niños y las niñas en la tarea de lograr el respeto universal de los derechos humanos.
Todos los países del mundo excepto dos, Estados Unidos y Somalia, han aprobado sus disposiciones. En la actualidad, Somalia no puede avanzar hacia la ratificación debido a que carece de un gobierno reconocido y los Estados Unidos han indicado su intención de ratificarla, pero todavía no lo han hecho.
En numerosos
países, las vidas de los niños están amenazadas por los
conflictos armados, el trabajo infantil, la explotación sexual y otras
violaciones a los derechos humanos. Por ejemplo, los niños que viven
en las zonas rurales pueden tener menos oportunidades de obtener una educación
de buena calidad o de acceder a los servicios de salud que los niños
de las ciudades. No nos olvidemos que la educación es el elemento individual
más importante para combatir la pobreza y salvaguardar a los niños
contra el trabajo explotador y peligroso. ![]()
La Convención afirma que tales disparidades -en el marco de las sociedades- son también una violación de los derechos humanos. Al exhortar a los gobiernos a que garanticen los derechos humanos de todos los niños, la Convención procura solventar este tipo de desigualdades
Para observar algunos de los aspectos que nos ofrecerá el futuro, no necesitamos las proyecciones de unas complicadas computadoras. Lo que va ocurrir durante los próximos años puede verse en la forma en que cuidamos hoy en día a nuestros niños. Una de las señales más alarmantes es la que vemos a diario la presencia de chicos en la calle, recogiendo basura, pidiendo limosna, vendiendo y trabajando. Teniendo como único techo y abrigo el cielo.
Los primeros
años son una época de grandes cambios con una influencia que dura
toda la vida, por eso es preciso asegurar los derechos de la infancia al comienzo
mismo de la existencia. Las decisiones que se tomen y las actividades que se
realicen en nombre de los niños durante este período fundamental
influyen no solamente en la forma en que los niños se desarrollan sino
en la manera en que progresan los países. ![]()
2.- ¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?
A) TENGO DERECHO A NO SER DISCRIMINADO (art. 2)
La discriminación valorativa es un de los grandes obstáculos para la plena realización de los Derechos Humanos y uno de los factores que genera mayor violencia social.
Dicha discriminación se nutre de prejuicios que transmitimos día a día en nuestras relaciones sociales, sin reflexionar sobre la validez de sus contenidos. Estos prejuicios se basan en ciertas características, como ser el color o las formas del cuerpo, o bien la pertenencia a una clase social, a una religión o grupo político.
Aprender
a reconocerla y superarla es indispensable si queremos construir una sociedad
más justa y solidaria. Una forma de lograr esto es la aceptación
de las diferencias, como aspectos complementarios y enriquecedores de las relaciones
entre las personas, más que como fuente de competencias y conflictos.
B) TENGO DERECHO A VIVIR EN UN MUNDO MENOS VIOLENTO.
Cotidianamente nuestras vidas son escenario de diversas expresiones de violencia. Las personas somos diferentes y estas diferencias implican necesidades e intereses particulares o grupales que pueden hallarse en contraposición y son generadoras de conflictos.
La existencia de dichos conflictos es inevitable y pretender suprimirlos sólo genera más violencia. La resolución de estas situaciones mediante el diálogo y el uso de la razón es posible y sobre todo, es la más eficaz y duradera. Llegar a esta instancia implica el reconocimiento mutuo y la disposición a modificar posiciones y rectificar errores sin que ello sea interpretado como una derrota, sino por el contrario como vía de progreso personal y social.
En particular,
la Convención Internacional de los Derechos del Niño, hace referencia
a la protección especial que ellos merecen en los artículos 32
al 40. ![]()
C) TENGO DERECHO A RECIBIR PROTECCIÓN.
La niñez es una de las etapas que con más intensidad vivimos a lo largo de nuestra existencia y a pesar de lo relativamente breve que resulta, parece definir y constituir la base que sustenta nuestro modo de ser y de relacionarnos durante todo el resto de la vida. Curiosamente un momento de particular fragilidad sostiene el andamiaje de nuestra estructura vital y esto sucede desde el plano emocional hasta el biológico.
Ser niña o niño no es una pura cuestión de edad. Muchos menores de 18 años no pueden vivir como niños, esto lo podemos confirmar con solo ver la realidad de nuestra ciudad. Se ven imposibilitados de disfrutar de cuestiones tan básicas y comunes para nosotros como estudiar, jugar, alimentarse y ser amados.
Cuando los
niños de corta edad reciben abrazos y caricias afectuosas, tienden a
desarrollarse mejor. Los cuidados cálidos que responden a las necesidades
del niño parecen tener funciones de protección, e "inmunizan"
hasta cierto punto al niño pequeño contra los efectos del estrés
en etapas ulteriores de su vida. Su infancia será una realidad sólo
si nosotros con comprometemos con ella. ![]()
D) TENGO DERECHO A UN MUNDO SOLIDARIO.
El concepto de cooperación está estrechamente ligado a los seres humanos, ya que los individuos no pueden desarrollarse aisladamente, necesitan de manera imprescindible estar insertos un una comunidad en la que los vínculos solidarios son fundantes.
La sola observación del mundo que nos rodea, muestra que todos estos derechos no fueron obtenidos por todos los grupos sociales. Somos testigos y partícipes cotidianos de conflictos que surgen al expresarse diferentes intereses, muchas veces egoístas.
Las guerras que sufrió y sigue sufriendo la humanidad son fruto de innumerables causas, pero ninguna justificada ya que lo único que se logra es condenar a la extrema pobreza a grandes sectores de la población mundial.
En todos
los enfrentamientos, los niños y niñas han sido y serán
los más duramente castigados pues las consecuencias los afectan en mayor
grado ya que se hallan en una etapa de la vida donde son necesarios e infaltables
los cuidados y protección. ![]()