MÁS DE 15.000 CHICOS EN LA CANCHA
DE VÉLEZ

LA MISA DE LOS NIÑOS, UNA FIESTA


Mensajes del alma al servicio de la iglesia
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En el estadio se inauguró una capilla dedicada a Juan Pablo II

En un ambiente festivo, la Misa de los Niños convocó, el sábado 15 de octubre de 2005, en el estadio de Vélez Sarsfield a más de 15.000 personas, en su mayoría chicos, pero acompañados por padres y catequistas no menos entusiastas.

Monseñor Eduardo García, obispo auxiliar de Buenos Aires, presidió en un altar levantado en medio de la cancha una misa concelebrada con otros cinco obispos y 60 sacerdotes.

Grandes carteles identificaban a distintas parroquias: San Carlos (con un lema de Don Bosco: "La santidad consiste en estar siempre alegres"), "Capilla Cristo Obrero. Villa 31 presente", "Nuestra Señora de Fátima. Soldati". De la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, de Parque Centenario, llegaron cuatro micros con 160 chicos.

"Vení, vení, no te quedes afuera, ésta es la fiesta de Jesús", cantaban todos, con un sonido que llenaba el estadio. Antes de la misa, Agustina Croci, de 11 años, dijo que le gustaba la animación del acto, con marionetas gigantes. Estudia en la escuela pública OEA, de Parque Chacabuco, y va al grupo de perseverancia en la parroquia Santa Isabel de Hungría, con Camila Froti, de 10 y del mismo colegio. "Ya tomamos la primera comunión, pero queremos seguir yendo siempre a la iglesia", dijo.

"Los pibes están enganchados", comentó el presbítero Juan Carlos Ares, por el entusiasmo que se advertía en las tribunas, donde se agitaban banderas y se juntó dinero como gesto solidario para ayudar a comedores infantiles.

En la misa, una chiquita de 9 años, Delfina Avalos, leyó la carta de San Pablo a los Romanos: "Bendigan a los que los persigan... no devuelvan a nadie mal por mal". Entre las intenciones de los fieles se leyeron algunas que habían sido grabadas a chicos de la calle e internados en hospitales, tal como ellos las dijeron:

Monseñor García hizo la homilía caminando sobre el césped y dialogando mediante un micrófono con las tribunas. "¿Qué será para nosotros hacer lo mismo que Jesús?", preguntó. "Amar", respondieron todos, en una respuesta inducida por el prelado, que animó a "crear un espacio de amor en casa, en el cole, en la calle, en la parroquia".

"Hacer lo mismo que Jesús es ganarle a la violencia poniendo gestos inéditos de paz y de ternura donde pareciera que no hay lugar... Es ganarle al mal amando a Dios con todo el corazón y a los demás con alma y vida", dijo.

Advirtió que hay muchos chicos que no estaban allí y que no sienten la ternura. Recordando el reciente mensaje del cardenal Jorge Bergoglio, García pidió: "No más chicos durmiendo en la calle, cartoneando, drogándose, no más indiferencia en los adultos".

Concluida la misa, se inauguró y bendijo una capilla dedicada a Juan Pablo II, por iniciativa de la Pastoral de los Futbolistas, que coordina el padre José María Suárez, párroco del Perpetuo Socorro, a cinco cuadras de Vélez. Había fotos de cuando Juan Pablo II celebró misa en Vélez en 1987. El altar y el mobiliario habían sido donados por el extinto cardenal Juan Carlos Aramburu. Emocionado, el presidente del club, Raúl Gámez, dijo: "Estamos acompañados por la fe cristiana. Nos sentimos felices y protegidos".

Jorge Rouillon

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