La Iglesia desecha posibles reformas
Se recomendó al Papa mantener el celibato y no dar la comunión a los divorciados vueltos a casar
ROMA.- No a la comunión para los divorciados vueltos a casar. No a la ordenación de hombres casados de "probada virtud" -viri probati-, como una forma de combatir la falta de sacerdotes en el mundo; no a la intercomunión, es decir, que miembros de otras iglesias cristianas reciban la comunión de la Iglesia Católica.
Pese a que algunos esperaban algunas aperturas, ya que por primera vez estos temas candentes fueron debatidos libremente por 252 obispos de todos los continentes durante las tres semanas que duró el primer sínodo que presidió Benedicto XVI, la asamblea decidió no innovar y mantener el statu quo.
La lista final de 50 propuestas que los padres sinodales elaboraron -que por primera vez en los últimos 30 años el Papa resolvió que fueran públicas, y no secretas- mantiene, en efecto, una línea dura.
La prohibición de comulgar que pesa sobre los divorciados vueltos a casar -que un arzobispo neozelandés contrario a esta regla durante su exposición había considerado un escándalo- es tratada en la proposición número 40.
"En continuidad con los numerosos pronunciamientos del Magisterio de la Iglesia y compartiendo la sufrida preocupación expresada por muchos padres, el sínodo reitera la importancia de una actitud y una acción pastoral de atención y acogida hacia los fieles divorciados vueltos a casar", señala. De todos modos, reitera: "Según la tradición de la Iglesia Católica, ellos no pueden ser admitidos a la santa comunión, al encontrarse en objetivo contraste con la Palabra del Señor", a raíz del "originario valor de la indisolubilidad" del matrimonio.
"Los divorciados vueltos a casar, sin embargo, pertenecen a la Iglesia, que los recibe y los sigue con especial atención para que cultiven un estilo de vida cristiano, aun sin recibir la santa comunión", agrega. Señala, además, que si no se reconoce la nulidad del vínculo matrimonial y se dan condiciones objetivas que de hecho hacen la convivencia irreversible, la Iglesia alienta (a los divorciados vueltos a casar) a comprometerse a vivir su relación según las exigencias de la ley de Dios, transformándola en una amistad leal y solidaria. En otras palabras, indica que los divorciados vueltos a casar no deberían tener relaciones sexuales. "Así podrán volver a acercarse a la mesa eucarística, pero hay que evitar la bendición de estas relaciones para que no surjan confusiones entre los fieles acerca del valor del matrimonio", añade.
La recomendación auspicia, por otra parte, que "se haga cualquier posible esfuerzo" para que los tribunales eclesiásticos que deciden la causas de nulidad de los matrimonios tengan un funcionamiento más simple y exhorta a que se le preste más atención a la formación de las parejas que están por casarse.
Escasez de sacerdotes
Al tratar la escasez de sacerdotes, otro grave problema, la propuesta de los padres sinodales confirma sin medias tintas "la importancia del don inestimable del celibato eclesiástico en la praxis de la Iglesia latina".
Y aunque algunos hicieron referencia a los viri probati, subraya: "Esta hipótesis fue evaluada como un camino a no seguir". Acto seguido, llama a promover vocaciones para contrarrestar la falta de sacerdotes.
Al margen de estas rigurosas indicaciones, se recuerda el "benéfico influjo que la reforma litúrgica actuada a partir del Concilio Vaticano II ha tenido para la Iglesia Católica". Y tras señalar que "se han verificado abusos", éstos "no pueden oscurecer la bondad y validez de la reforma, que aún contiene riquezas no plenamente exploradas".
Entre las 50 propuestas también hay algunas recomendaciones que tienen que ver con el arte de celebrar. Se recomienda considerar la posibilidad de "evaluar si la señal de la paz no deba ser colocada en otro momento de la celebración"; además, se pide preparar nuevas fórmulas de despedida en lugar del "ite, missa est" (?idos, la misa ha terminado´ ), para subrayar más explícitamente la "relación entre Eucaristía y misión", y se sugiere utilizar el latín en las grandes misas internacionales, así como el canto gregoriano.
Los políticos
La proposición 46 aborda el conflictivo tema de si los políticos que apoyan leyes contrarias a la enseñanza de la Iglesia Católica (por ejemplo, el aborto) pueden comulgar o no, y deja la decisión a cada uno de los obispos.
"No hay coherencia eucarística cuando se promueven leyes que van en contra del bien integral del hombre, contra la justicia y el derecho natural", indica. Y señala que "en la aplicación de esta orientación" los obispos deben ejercer las virtudes de la "fortaleza y la prudencia teniendo en cuenta las situaciones locales concretas".
Más allá de que la mayoría de los 252 padres sinodales elogió el clima de libertad que se vivió durante la sesiones, y destacó que por primera vez se tocaron temas considerados antes tabú, algunos no quedaron muy satisfechos. Se discutió demasiado sobre abusos litúrgicos, según dijeron algunos obispos a LA NACION, pero no pudo avanzarse más a fondo en problemas más graves, como la comunión a los divorciados vueltos a casar, o la escasez de sacerdotes. Trascendió que a la hora de tratar esos temas, hubo muchas discusiones, y cuatro de los doce grupos de padres sinodales propuso, en vano, que se estudiara más a fondo la solución de los viri probati.
En todo el sínodo, según pudo saber LA NACION, se advirtió la presión para mantener el statu quo de varios prelados conservadores. Como ejemplo, causó bastante molestia entre los obispos el hecho de que entre los tres prelados que elige el Papa directamente para formar parte del Consejo Postsinodal fuera nombrado el cardenal peruano Juan Luis Cipriani. El arzobispo de Lima -primer cardenal del Opus Dei- fue el menos votado de los padres sinodales del continente americano en la asamblea que eligió a doce miembros del Consejo Post-Sinodal.
Decisiones
Celibato
Se recomendó al Pontífice no aprobar la ordenación de hombres
casados de "probada virtud".
Divorciados
Se dispuso evitar confusiones entre los fieles acerca del valor del matrimonio.
Público
Por primera vez se resolvió hacer públicas las conclusiones del
Sínodo de Obispos, que sólo son recomendaciones al Papa.
Por Elisabetta Piqué - Corresponsal en Italia