Concluyó la 86ª Asamblea Plenaria del Episcopado
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PREOCUPAN A LOS OBISPOS PROYECTOS A FAVOR DEL ABORTO
Al término de su 86ª Asamblea Plenaria, realizada en la casa de ejercicios María Auxiliadora, de San Miguel, los obispos argentinos plantearon su preocupación por la existencia de proyectos de ley que pretenden legalizar el horrendo crimen del aborto. Por ello, subrayan la necesidad de leyes que promuevan la vida, que es el primero de los derechos humanos -inalienable e irrenunciable- y defiendan su santuario que es la familia.
Tales reflexiones forman parte de un documento titulado Familia, comunión de amor, tarea de todos, dado a conocer este mediodía, luego de seis días de reuniones en las que plantearon su preocupación por las circunstancias críticas que atraviesa la familia y en la asistencia que procuramos ofrecerle.
Entre otras cosas, dejan en claro que la familia se funda en el matrimonio, elevado también por Cristo a la dignidad de sacramento, constituido por la unión estable, perdurable, entre un varón y una mujer que comparten un proyecto común abierto a la comunicación de la vida. Por eso no se la puede equiparar a ningún otro tipo de unión.
Por eso -afirman los pastores- quienes tienen responsabilidad de legislar deben procurar hacerlo en el ámbito de un análisis sereno, abierto a la verdad y respetuoso del bien común de la sociedad, conscientes además del valor educativo que tienen las leyes. Una ley justa ennoblece y promociona a la sociedad. Esto lo reiteramos preocupados por la existencia de proyectos de ley que pretenden legalizar el horrendo crimen del aborto.
Leyes inaceptables
y totalitarias
También en el proceso de crecimiento de la vida humana -manifiestan en otro punto-, consideramos inaceptables, y a veces totalitarias, las leyes que tienden a imponer planes de educación sexual en las escuelas sin tener en cuenta el derecho primario y natural de los padres a la educación de los hijos y sin referencia a los valores morales y religiosos.
Tras enaltecer la belleza de la familia, que le viene, ante todo, de ser obra de Dios, sostienen que esa familia merece el título de santuario de la vida. La vida humana, realidad preciosa y sagrada, debe ser respetada desde su concepción hasta su fin natural. Así lo reconocen también la Constitucional nacional y las de muchas provincias.
Luego llaman a recrear la convivencia familiar, porque la familia tiene por vocación original ser escuela de humanidad, de sociabilidad y de amor. En su seno se debe reconocer la propia dignidad, se debe aprender a convivir y a descubrir la maravilla del amor. La familia se convierte así en remedio por excelencia para superar los efectos nocivos del desamparo y del abandono, con trágicas consecuencias de violencia, delincuencia y adicciones, que sufren especialmente los jóvenes.
Muchas veces -añaden- el desamparo y aún el abandono se deben a las condiciones de extrema pobreza e incluso de miseria que aquejan a tantos grupos familiares y a tantos ciudadanos en nuestra Patria. Urge instaurar -lo decimos una vez más- una justicia demasiado largamente esperada y promover la cultura del trabajo, requisito necesario para un futuro más humano.
En otro tramo del mensaje, los obispos argentinos se refieren al influjo negativo que ejercen muchos medios de comunicación sobre las familias, y llaman a sus responsables a utilizarlos promoviendo los auténticos valores que alienten a las familias y no las dañen de ningún modo.
También reconocen como comunidad eclesial y particularmente como pastores, las deficiencias en la atención y acompañamiento de las familias, manifestadas por ejemplo en una predicación, una catequesis y una educación escolar insuficientes; en orientaciones morales a veces no plenamente concordes con la enseñanza de la Iglesia; en la ausencia de consideración de temas indispensables para la convivencia familiar, como la castidad conyugal -recta vivencia de la sexualidad- y el mutuo respeto debido entre sus miembros, especialmente con relación a la mujer. Nos duele también comprobar que algunas situaciones difíciles son tratadas sin suficiente espíritu de misericordia.
Por ello se proponen subsanar esas deficiencias con una pastoral orgánica que la revalorice, y en ello comprometer lo mejor de nuestros esfuerzos para atenderla y ayudarla siguiendo las orientaciones del documento Navega mar adentro.
En el final, expresan su anhelo de que en el amor manifestado en la cruz, las familias heridas por el dolor o por cualquier clase de rupturas puedan transfigurar sus situaciones y renovar la esperanza. Además, agradecen a tantas familias de nuestra Patria por su testimonio silencioso de alegría y fidelidad al don de Dios, y las alentamos a no decaer en la tarea de hacer de cada hogar una escuela de comunión, solidaridad y santidad.
FUENTE: AGENCIA DE NOTICIAS A.I.C.A.