El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, presidió hoy la multitudinaria procesión del Corpus Christi alrededor de la Plaza de Mayo, donde exhortó a la unidad y al diálogo que "ayuda a superar los desencuentros y a crecer en santidad comunitaria y misionera".
También convocó a la feligresía porteña a la Asamblea Diocesana, porque "caminar en Asamblea es salir al encuentro de la gente, cuidar las fragilidades, confiando en la promesa de Jesús que dará eficacia a la Palabra y a los gestos con los que damos testimonio de su amor".
El purpurado porteño insistió en que "ponerse en Asamblea es dejar que sea Dios quien escriba la historia, que sea Dios quien protagonice la lucha, que sea Dios quien haga nuevas todas las cosas. El escribe la historia y sabe escribir derecho, aún con renglones torcidos".
Con los jóvenes
El
cardenal Bergoglio se reunió, antes de la misa, en la intersección
de Avenida de Mayo y Piedras, con la columna de jóvenes que llegaron
desde cuatro puntos estratégicos de la ciudad, para acompañarlos
en su peregrinación hasta la Plaza de Mayo.
Allí, consideró que la tragedia en el local de República Cromañón, donde murieron 193 jóvenes, es "una herida abierta de esta ciudad", y reiteró que "con los chicos y con los jóvenes no se experimenta".
"No hagan negocio con carne joven. No experimenten con los jóvenes. Si quieren hacerlo, métanse ustedes en la probeta", sugirió el purpurado en medio del aplauso de los jóvenes.
Velas como ofrenda
La marcha hizo este mediodía una escala en el "Santuario" que
recuerda a las víctimas de la tragedia de República Cromañón,
en el barrio de Once, donde el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor
Jorge Lozano, rezó una oración por su memoria y se encendieron
193 velas en recuerdo por cada uno de los muertos.
Los familiares de las víctimas llevaron los cirios en procesión hasta la Plaza de Mayo y los depositaron en el altar, mientras desplegaban una bandera argentina y otra blanca con los nombres de los muertos en el incendio del 30 de diciembre pasado.
Procesión
Al culminar la misa se realizó la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento, cuya custodia fue llevado en los hombros por un grupo de jóvenes, seguido por la Archicofradía del Santísimo Sacramento, los abanderados de los colegios católicos, los seminaristas porteños, los jóvenes y el resto de la feligresía presente.
Tras la multitudinaria ronda alrededor de la Plaza de Mayo, se entonó el Himno Nacional Argentino y el cardenal Bergoglio impartió la bendición eucarística y consagró la Ciudad y la Arquidiócesis a Nuestra Señora de Luján.
La celebración fue concelebrada los obispos auxiliares porteños José Gentico, Jorge Lozano, Mario Poli, Joaquín Sucunza, Horacio Benites Astoul y Eduardo García, y un centenar de sacerdotes.
FUENTE: A.I.C.A. (AGENCIA INFORMATIVA CATOLICA ARGENTINA)
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