EL «LEXICON DE LA FAMILIA» PONE FIN A LA AMBIGÜEDAD TERMINOLÓGICA .
Preparado por el Consejo Pontificio para la Familia.

Un voluminoso estudio del Consejo Pontificio para la Familia apunta a desenmascarar los numerosos términos que, de apariencia inocua, esconden objetivos ideológicos. El panorama terminológico sobre la vida y la familia ya cuenta con un instrumento clarificador.

El esperado «Lexicon de la Familia» saldrá a la venta a comienzos del próximo año en Italia. En el volumen, de casi mil páginas, han colaborado decenas de especialistas internacionales.
«Interrupción voluntaria del embarazo» para referirse al aborto,
«salud reproductiva» para hablar de la anticoncepción,
«Control de la natalidad» las motivaciones inventadas para justificar el control no resisten el análisis científico. En todas partes las poblaciones envejecen, se acentúan las tensiones entre generaciones, vacilan los sistemas de seguridad social,
«Sexo “seguro”» se basa en el ocultamiento de verdades científicas reconocidas. La “seguridad” que ofrece el preservativo es tan escasa que el riesgo de un fracaso es estimado en el diez por ciento,
«Píldora RU486» Con esta píldora persiste la realidad del aborto. Se trata de un aborto químico precoz, que deja sola a la mujer con su drama, sufriendo una sustancia que no respeta el cuerpo ni el alma. · «Modelos de familia» la familia, nacida del matrimonio heterosexual y monogámico es la base de la sociedad. Con abuso de lenguaje, organizaciones gubernamentales usan este término para alentar uniones de personas del mismo sexo,
«
Homosexualidad» Con el pretexto del derecho a la diferencia, fuertes grupos de presión reivindican el “derecho” de los homosexuales a adoptar niños. Cualquier crítica o reflexión sobre la homosexualidad deviene casi blasfema, asimilada al delito de “homofobia”.
son sólo algunos ejemplos de los numerosos términos que han avalado muchos países introduciendo graves confusiones morales.

«Cuando se habla de familia en la ONU o en los parlamentos nacionales, los términos y los conceptos ambiguos impiden comprender verdaderamente las intenciones del interlocutor», explica el cardenal López Trujillo al diario Avvenire .

«Hace cuatro años --recuerda el purpurado--, organizamos un encuentro con algunos expertos internacionales e intentamos redactar una lista de las definiciones "arriesgadas": aquellas que, detrás de fórmulas aparentemente positivas, esconden objetivos discutibles».

Hay cientos de ejemplo de ello, opina el purpurado. Cuando se habla de «discriminación de la mujer», en realidad «no hay preocupación de la condición femenina, sino que se quiere dar a entender que la familia es el lugar en el que las aspiraciones de la mujer son maltratadas», explica.

En otras palabras, «hablar de discriminación de la mujer -subraya- se convierte con demasiada frecuencia en un acto de acusación contra la familia».

También se habla en la actualidad de «educación sexual», «pero se olvida explicar que la educación se dirige a la afectividad y a las relaciones interpersonales, no a las "técnicas" sexuales», constata el purpurado.

Son artificios lingüísticos que cooperan ciertamente contra la estabilidad de la familia. La confusión ideológica es gravísima. «Había verdaderamente necesidad de poner un poco de claridad», recalca el cardenal López Trujillo.

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