Muchas
veces nos encontramos con que la gente tiene bastante claro que celebramos en
la liturgia Católica y por lo tanto en el Iglesia el 24 de diciembre
de cada año, pero esas mismas personas tienen algunas dudas acerca de
lo que la misma Iglesia celebra el 25 de diciembre.
Ello me motivó a escribir este pequeño artículo, en el cual quiero ofrecer algunos conceptos para que esas mismas personas puedan entender lo que los católicos celebramos en Natividad.
El Magisterio de la Iglesia que está al servicio de la Revelación, nos dice: "Quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse a Sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad: por Cristo, la Palabra hecha carne, y con el Espíritu Santo, puedan los hombres llegar hasta el Padre y participar de la Naturaleza divina" n°2. D.V.
He aquí la mención del acontecimiento que celebramos el 25 de diciembre de cada año, que se expresa de una manera tan gráfica en la imagen de ese pesebre en el cual encontramos una familia.
En esa familia, que representa a la Iglesia, es donde Dios quiso mostrar de manera sensible y por ello perceptible por todos, (Cfr. Lc. 2,9-20) toda su manera de ser, es decir, su forma de proceder y sus intenciones, a esto la Iglesia llama la totalidad de la revelación.
Su manera de proceder tiene la característica de la comprensión, de la paciencia y del perdón(Cfr.Mc. 2,17, Jn. 8,6-11), cuando el hombre reconoce previamente su responsabilidad en un hecho que va en contra de la voluntad de Dios, es decir, cuando peca.
Pero nosotros, como seres limitados e imperfectos, necesitamos ver, justificar, tocar, para poder comprender, y eso lo sabe perfectamente este Dios que nos hizo personalmente y por ello nos conoce tan bien. Es así que se hace presente ante nuestros ojos, por medio de su hijo, Jesucristo, para demostrarnos cuanto nos ama, y también para demostrarnos cuales son sus intenciones. (Cfr. Mt.3,17).
Sus intenciones son, rescatarnos de esta vida de sufrimientos y sinsabores para llevarnos a vivir con Él, a su lado, en un ámbito de paz y amor, como era al principio de la historia. (Cfr. Gn.1,27-31)
Esta invitación, no solo es para algunos, sino para toda la humanidad, según nos dice Gaudium et Spes en su n°1, la Iglesia es la Familia Humana, y este Dios quiere que todos los integrantes de esta familia puedan estar junto a El de manera permanente.
Esa
Noche del 25 de diciembre, la Iglesia Católica celebra la entrada de
Dios en la historia del hombre, para visitarlo e invitarlo a vivir junto a Él
permanentemente.
Solo queda, de parte nuestra, aceptar o rechazar esa invitación, que
se nos repite de año en año, mostrando , una vez más la
paciencia infinita de este Dios que nos vino a buscar.
Prof. José Miguel Toro - Bachiller en Sagrada Teología - Argentina
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