BENEDICTO XVI Y LA JORNADA MUNDIAL DE JOVENES 2005

EN BARCO, EL PAPA SERÁ ACOGIDO POR LOS JÓVENES EN COLONIA - 20 DE JULIO DE 2005

EL PAPA ESPERA QUE LOS JÓVENES DE COLONIA SEAN FERMENTO DE HUMANISMO CRISTIANO - 24 DE JULIO DE 2005

LAS JORNADAS DE LA JUVENTUD, «PRIVILEGIADO ENCUENTRO CON CRISTO» - 31 DE JULIO DE 2005)

EN VÍSPERAS DE COLONIA, EL PAPA PROPONE REDESCUBRIR LA ADORACIÓN - 7 DE AGOSTO DE 2005

Cientos de miles de jóvenes de todos los continentes acogerán a Benedicto XVI en Colonia el 18 de agosto, donde llegará en barco, atravesando el Rhin.

La visita prevé, entre otras cosas, la visita a la sinagoga de esa ciudad, un encuentro con comunidades musulmanes en Alemania, así como entrevistas con los principales representantes civiles y políticos (del gobierno y la oposición) del país natal de Joseph Ratzinger.

Tras el almuerzo, se dirigirá al Muelle del Rodenkirchenbrücke y navegará en barco por el Rhin hasta detenerse frente al embarcadero del Poller Rheinwiesen. Allí tendrá lugar la fiesta de acogida de los jóvenes. Terminada la ceremonia, el Santo Padre regresará en barco. Posteriormente visitará la catedral de Colonia.

El domingo 21 a las 10,00 en la explanada de Marienfeld, Benedicto XVI celebrará la Santa Misa y posteriormente rezará el Ángelus. Subir

LES COMBES, domingo, 24 julio 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI espera que los cientos de miles de jóvenes que en agosto acudan a las Jornadas Mundiales de la Juventud en Colonia sean fermento de un nuevo humanismo cristiano, en particular para Europa, que está olvidando sus raíces.

El pontífice dejó espacio a sus esperanzas de inicios de pontificado este domingo a mediodía al rezar el Ángelus junto a ocho mil peregrinos que se habían congregado en la explanada que se encuentra junto a la casa del Valle de Aosta en la que transcurre estos días de vacaciones.

El pontífice dedicó la intervención que siempre pronuncia antes de rezar la oración mariana a los santos que han forjado el alma europea. Snta Brígida de Suecia, patrona de Europa» y a san Benito», «otro gran patrono del "viejo continente" que también es mi patrono».

«Al contemplar a estos santos, viene espontáneamente la reflexión sobre la contribución que el cristianismo ha ofrecido y sigue ofreciendo a la construcción de Europa», reconoció. Subir

«Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces --decía el Papa Karol Wojtyla dirigiéndose al continente europeo--. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes».

Con aquel discurso, explicó el Papa, Juan Pablo II lanzó «el proyecto de una Europa consciente de su propia unidad espiritual, apoyada sobre el fundamento de los valores cristianos».

«Deseó una Europa sin fronteras, que no reniegue de las raíces cristianas, sobre las que surgió y que no renuncie al auténtico humanismo del Evangelio de Cristo», indicó.

«¡Qué actual sigue siendo este llamamiento a la luz de los recientes acontecimientos del continente europeo!», exclamó.

Recordando que del 18 al 21 de agosto viajará a la antigua ciudad alemana de Colonia, para participar en las Jornadas Mundiales de la Juventud, pidió las oraciones de los creyentes para que «las nuevas generaciones, encontrando su savia vital en Cristo, sepan ser en las sociedades europeas fermento de un humanismo renovado, en el que fe y razón cooperen en un fecundo diálogo por la promoción del hombre y la edificación de la auténtica paz». Subir

Palabras antes de rezar el Ángerlus (31 de julio de 2005)

CASTEL GANDOLFO, lunes, 8 agosto 2005 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI este domingo, 31 de julio, antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus en el patio de la residencia de los Papas en Catel Gandolfo.

Tras los días transcurridos en la montaña, en el Valle de Aosta, me alegra estar hoy entre vosotros, queridos habitantes de Castel Gandolfo, que siempre habéis sido tan hospitalarios con el Papa. Os saludo a todos con afecto, comenzando por el obispo de Albano, el Párroco y los demás sacerdotes de Castel Gandolfo. Saludo al alcalde, a la administración municipal y a las demás autoridades presentes, y extiendo mi pensamiento afectuoso al director y al personal de las Villas Pontificias, así como a toda la población de esta amena y serena ciudad. Dirijo un saludo particularmente caluroso a los peregrinos venidos de tantas partes a visitarme. Para mí es la primera temporada veraniega que transcurro aquí, en Castel Gandolfo: agradezco por la festiva acogida que se me brindó el jueves pasado y que se confirma también hoy.

Se aproxima la vigésima Jornada Mundial de la Juventud y estamos ya en camino. Esta Jornada, como sabemos, se desarrollará en Colonia, y en ella, si Dios quiere, participaré también yo --aunque ya no soy joven, pero el corazón es joven-- del jueves 18 al domingo 21 de agosto próximos. Desde todas las partes de Europa y del mundo, en los próximos días, se pondrán en camino hacia Alemania grupos de muhachos y muchachas siguiendo el ejemplo de los santos Magos, como lo sugiere el tema: «Hemos venido para adorarlo» (Mt 2,2). Quisiera invitar a los jóvenes creyentes del mundo entero, incluso a quienes no podrán participar en tan extraordinario evento eclesial, a unirse en una peregrinación espiritual común hacia las fuentes de nuestra fe. Según la feliz intuición del amado Papa Juan Pablo II, la Jornada Mundial de la Juventud constituye un privilegiado encuentro con Cristo, con la firme conciencia de que sólo Él ofrece a los seres humanos plenitud de vida, de alegría y de amor. Todo cristiano está llamado a entrar en comunión profunda con el Señor crucificado y resucitado, a adorarlo en la oración, en la meditación y sobre todo en la devota participación en la Eucaristía, al menos el Domingo, pequeña «Pascua semanal». De este modo, nos convertimos en verdaderos discípulos suyos, dispuestos a anunciar y testimoniar en todo momento la belleza y la fuerza renovadora del Evangelio. Subir

Que la Virgen Madre del Redentor, de quien en el mes de agosto recordaremos la Asunción al Cielo, vele por quienes se preparan a participar en la Jornada Mundial de la Juventud. Que Ella, que siempre nos precede en la peregrinación de la fe, guíe de manera especial a los jóvenes en la búsqueda del bien verdadero y de la alegría auténtica.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Tras rezar el Ángelus, el Papa pronunció estas palabras]

Como sabéis, en días pasados el Irish Republican Army (IRA) de Irlanda del Norte anunció haber ordenado formalmente el fin de la lucha armada en favor del uso exclusivo de negociaciones pacíficas. Es una bella noticia, que contrasta con los dolorosos acontecimientos de los que cotidianamente somos testigos en tantas partes del mundo y que con razón ha suscitado satisfacción y esperanza en la isla y en toda la comunidad internacional. Por mi parte, me alegro particularmente de unirme a estos sentimientos. Además, animo a todos, sin excepciones, a continuar recorriendo con valentía el camino trazado y a dar ulteriores pasos que permitan reforzar la confianza recíproca, promover la reconciliación y consolidar las negociaciones hacia una paz justa y duradera. Lo hago con la misma fuerza con la que mi venerado Predecesor Juan Pablo II en Drogheda, en septiembre de 1979, imploraba que se alejaran de los senderos de la violencia y se volviera a los caminos de la paz. A la intercesión de María Santísima, a San Patricio y a todos los Santos de Irlanda encomendamos nuestra oración común por esta intención.

[A continuación, el pontífice dirigió su saludo a los peregrinos en varios idiomas. En castellano, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Invito a todos a testimoniar el gozo de celebrar el día del Señor, escuchando su palabra y acudiendo a su mesa, la Eucaristía, alimento de vida eterna. Gracias por vuestra presencia. Subir

Palabras antes de rezar el Ángerlus (7 de agosto de 2005)

CASTEL GANDOLFO, lunes, 8 agosto 2005 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI este domingo, 7 de agosto, antes y después de rezar la oración mariana del Ángelus en el patio de la residencia de los Papas en Catel Gandolfo.

¡Queridos hermanos y hermanas!

Miles de jóvenes están a punto de partir, o ya están en camino, hacia Colonia con motivo de la vigéisma Jornada Mundial de la Juventud, que tiene como tema «Hemos venido a adorarlo» (Mateo 2, 2). Se puede decir que toda la Iglesia se está movilizando espiritualmente para vivir este evento extraordinario, contemplando a los magos como singulares modelos de búsqueda de Cristo, ante el cual arrodillarse en adoración. Pero, ¿qué significa adorar? ¿Se trata quizá de una actitud de otros tiempos, carente de sentido para el hombre contemporáneo? ¡No! Una conocida oración, que muchos rezan en la mañana y en la tarde, inicia precisamente con estas palabras: «Te adoro, Dios mío, te amo con todo el corazón...». En la aurora y en el atardecer, el creyente renueva cada día su «adoración», es decir su reconocimiento de la presencia de Dios, Creador y Señor del universo. Es un reconocimiento lleno de gratitud, que parte desde lo más hondo del corazón y envuelve todo el ser, porque sólo adorando y amando a Dios sobre todas las cosas el hombre puede realizarse plenamente a sí mismo. Subir

Los Magos adoraron al Niño de Belén, reconociendo en Él al Mesías prometido, al Hijo unigénito del Padre, en el cual, como afirma san Pablo, «habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad» (Colosenses 2, 9). En un cierto sentido, una experiencia análoga es la de los discípulos Pedro, Santiago y Juan, recordada por la Fiesta de la Transfiguración celebrada precisamente ayer, a quienes Jesús, en el monte Tabor, les reveló su gloria divina, anunciando la victoria definitiva sobre la muerte. Luego, con la Pascua, Cristo crucificado y resucitado manifestará plenamente su divinidad, ofreciendo a todos los hombres el don de su amor redentor. Los Santos son quienes han acogido este don y se han convertido en verdaderos adoradores de Dios vivo, amándolo sin reservas en cada momento de sus vidas. Con el próximo encuentro de Colonia, la Iglesia quiere proponerle a todos los jóvenes del tercer milenio esta santidad, que es la cumbre del amor.

"¿Quién mejor que María nos puede acompañar en este exigente itinerario de santidad? ¿Quién mejor que Ella nos puede enseñar a adorar a Cristo. Que sea Ella quien ayude especialmente a las nuevas generaciones a reconocer en Cristo el verdadero rostro de Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo con total entrega.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Tras rezar el Ángelus, el Papa pronunció estas palabras] Subir

Antes de saudar a los peregrinos aquí presents, deseo expresar mi pésame a los familiares de las víctimas de la catástrofe aérea acaecida ayer en el sur de Italia. Rezo por las víctimas y por los heridos, provenientes en su mayor parte de Bari y sus alrededores. Participo en el luto de las familias y de toda la comunidad eclesial y civil de esa ciudad, que visité hace poco con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional. Que Cristo, muerto y resucitado, infunda en todos consuelo y esperanza.

[A continuación, el pontífice dirigió su saludo a los peregrinos en varios idiomas. En castellano, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española que participáis en esta oración mariana. ¡Qué este tiempo veraniego sea un período propicio para orar y escuchar la Palabra de Dios!

FUENTE:  http://zenit.org/

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