14.08.2005

DÍA DEDICADO A LAS PARROQUIAS EN LOS
DIAS DE LAS DIOCESIS EN ALEMANIA

El domingo 14 de agosto se celebró en Alemania, el día dedicado a las Parroquias. Con este motivo los obispos presentes en Magdeburg se distribuyeron en distintos centros parroquiales para celebrar la Eucaristía.

Asistieron unos doscientos jóvenes que se encuentran alojados en familias de esta Parroquia.

La Misa fue una verdadera ocasión para celebrar la fe y cantar unidos un Himno a Dios. Los cantos, de gran variedad, incluían temas clásicos latinos como Ubi Caritas o Gloria ejecutado con el acompañamiento de órgano y otros más modernos, con un grupo de voces, guitarra eléctrica y batería formado por jóvenes de la Parroquia.

La homilía estuvo a cargo del obispo emérito de Magdeburgo y al finalizar, D. Carlos la tradujo al español. En ella recalcó que la fe la recibimos gracias a testigos que nos la han transmitido: generalmente nuestros padres o amigos y la importancia de los grupos parroquiales y la misma Iglesia católica en esta transmisión. Al igual que Andrés al conocer a Jesús fue rápidamente a invitar a su hermano Pedro, los jóvenes de hoy están invitados a conocer de cerca de Jesús e ir a sus amigos para decirles: "He conocido al Mesías, al que es el centro de mi vida, al me da ánimos para seguir adelante, venid a verlo vosotros también".

También insistió en la necesidad de conocer a Jesús "desde dentro", como una casa, que no puede saberse desde fuera cuántas habitaciones tiene. De la misma forma es necesario adentrarse en Jesús, vivir su misma vida para poder transmitir su mensaje de amor y misericordia. Con este fin Él se hace hombre: para que podamos alegrarnos de nuestra vida.

Finalmente recalcó que en Jesús podemos creer siempre, en los buenos y malos momentos, incluso en aquellos en que toda sale mal y parecen caer todos nuestros ideales e ilusiones. Porque Él es único e irrepetible, no hay nadie como Jesús.
En su última idea, que arrancó copiosos aplausos de los presentes se refirió al lema de esta JMJ, ya que quien ha realmente encontrado al Mesías puede seguir el camino de los magos de Oriente y decir: "Venimos adorare Dominum".

En el momento de la presentación de los dones se explicó el significado de lo que ofrecíamos a Dios: tierra, porque estábamos unidos unos a otros, más allá de nuestro lugar de procedencia; flores, como signo de la alegría; un banquito para adorar al Señor, recordando el lema de esta JMJ

"Hemos venido a adorarle", las banderas de los países representados, como signo de comunión y el pan y el vino para que Dios, por el poder de su Espíritu los convirtiera en el Cuerpo y Sangre de su Hijo.

FUENTE: http://www.mexicosiemprefiel.com/

PÁGINA PRINCIPAL