DOÑA
EMILIA, UN EJEMPLO DE MADRE
Emilia Kaczorowska
siempre había tenido una salud frágil y una situación
económica dificil. La guerra agravaba la situación de su familia.
En ese entonces el hambre, el caos, la devastación y la carencia de
los recursos más elementales de toda persona eran moneda corriente.
El sentimiento de temor e incertidumbre invadía los corazones de todos
los habitantes de Polonia.
Doña
Emilia y su esposo Karol eran muy jóvenes cuando contrayeron nupcias.
Las diversas circunstancias hicieron que el joven matrimonio se fuera a vivir
lejos de sus familiares, donde no conocían a nadie. Al poco tiempo
Dios los bendice con el nacimiento de su primogénito, Edmundo y
unos cuatro años más tarde nació una niña que
murió a corta edad.
Catorce años después del nacimiento de Edmundo, este feliz y cristiano matrimonio recibe la buena noticia de estar esperando otro bebe. La sorpresa fue mucha dado que la salud de doña Emilia era muy delicada, padecía severos problemas renales y su corazón se debilitaba poco a poco debido a una afección congénita y ya estaba por cumplir los 41 años de edad. Por otro lado, la situación política del país era crítica. Recién terminaba la primer guerra mundial, con todo lo que esto implicó en su momento. Pero a pesar de todo como toda madre, en lo profundo de su corazón, ella intuía que ese embarazo era extraordinario y aseguraba que el niño iba a ser alguien especial.
Por aquella época el acceso al aborto no era sencillo, pero dada su situación no faltó quien le ofreciera esta opción. Doña Emilia tenía buenas razones para preocuparse por el futuro de ese bebe que estaba gestando. Pero esta madre como muchas otras optó por darle la vida a su hijo. Confió en Dios, nuestro Padre, y aceptó el desafío. Ella y su esposo sabían que Dios y la Virgen ayudarían a su hijo.
Así
fue como este niño creció fuerte, estudió, se formó.
Fue bautizado bajo el nombre de Karol. Y es cierto que a los nueve años
se murió doña Emilia, su mamá, y a los 12 años
(tres años más tarde)
pierde a su hermano Edmundo (médico) que muere de escarlatina contagiado
de una paciente y en
1941 fallece su papá, es decir a los 21 años de edad quedaba
solo en el mundo.
Sin embargo
ese presentimiento de doña Emilia durante su embarazo sería
profético y gracias a la decisión de esta madre valiente hoy
ese niño es ya un anciano, todavía vive. Es el pastor incansable
que guía al Pueblo de Dios, la voz de Cristo que irradia al mundo la
verdad y la esperanza en medio de grandes tempestades. Se ha convertido en
uno de los hombres del siglo XX, cuyo gran secreto para seguir adelante es
la oración.
Todas
las voces se unen en un grito de amor cuando le cantan:
JUAN
PABLO II, TE QUIERE TODO EL MUNDO
¡¡¡GRACIAS DOÑA EMILIA!!!
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