ANTE EL FUERTE CLAMOR POPULAR JUAN PABLO II
PODRÍA LLEGAR A SANTO ESTE AÑO

Por Elisabetta Piqué - Corresponsal en Italia

ROMA.- Juan Pablo II podría ser canonizado antes de fin de año. Después de la aclamación popular que el mundo pudo ver en vivo y en directo el día de su imponente funeral -cuando muchos purpurados quedaron literalmente conmocionados al oír el clamor de la plaza que gritaba "¡santo!, ¡santo!"-, la jerarquía de la Iglesia Católica está considerando más que seriamente la posibilidad de que el difunto papa pueda ser santo muy rápidamente.

"Aquí hubo aclamación popular, por lo que es verosímil una canonización en octubre", confió al Corriere della Sera el arzobispo Edward Nowak, secretario de la Congregación para la Causa de los Santos, mientras siguen saliendo a la luz casos de gente que dice haberse curado milagrosamente de enfermedades gravísimas gracias al papa polaco.

Si bien según las reglas vigentes el proceso de beatificación -el paso previo a la canonización- no puede comenzar antes de los cinco años de la muerte de una persona; según Nowak, el nuevo pontífice tendrá "plena autoridad para derogar" esas normas.

"El futuro papa ha escuchado el grito de la multitud, y podrá decidir como él quiera", afirmó Nowak, que precisó que si bien no es de esperar una "proclamación inmediata", ésta podría llegar en tiempos rápidos. Después de la recolección de una "documentación adecuada" sobre la "fama de santidad y la fama de milagros, que podría darse también en seis meses. "En octubre próximo se reúne en Roma el sínodo de obispos y ésa podría ser una ocasión perfecta para una proclamación de ese tipo", señaló.

Mientras toda la prensa italiana habla de la existencia de un dossier en la Secretaría de Estado vaticana que recopila los casos de decenas de personas que gracias a Juan Pablo II lograron superar enfermedades gravísimas de todo tipo, el arzobispo Nowak -polaco- prefirió no utilizar esa palabra. "No sé si debemos llamarlo dossier, pero hay varias cartas de todos los que señalaban las gracias obtenidas después de que el Papa se interesó, a través de la oración, por ellos. Se trata de muchas cartas que han sido guardadas", detalló.

La canonización en tiempos rápidos de Juan Pablo II -algo que está en boca de todos desde que tuvo lugar la masiva peregrinación a su capilla ardiente, la semana última, y desde que se oyó el grito de la plaza, "¡Santo ya!", el día de su último adiós-, fue un tema que también los cardenales trataron durante las congregaciones generales de estos días de sede vacante.

En una de estas reuniones previas al cónclave, en efecto, trascendió que un purpurado preguntó a los demás si el Colegio Cardenalicio no debía decir o hacer algo, luego de la clamorosa demostración popular que pudo verse el viernes último, el día del impresionante funeral de Juan Pablo II.

Fue así como el decano de los "príncipes de la Iglesia", el alemán Joseph Ratzinger, le dio la palabra al cardenal portugués José Saraiva Martins, ex prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. Y éste explicó que, si bien en el pasado el grito de la multitud hubiera dado lugar a una "canonización por aclamación", en la actualidad la Iglesia exige otros procedimientos, mucho más largos. Pero que éstos, tal como explicó Nowak, pueden ser derogados solamente por el próximo pontífice. De allí que, días atrás, el vocero de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, indicara que "cualquier decisión al respecto será competencia exclusiva del futuro pontífice".

Lo cierto es que fue el mismísimo Karol Wojtyla quien abrió la posibilidad para una canonización rápida cuando en marzo de 1999 -a tan sólo un año y medio de su muerte- dio vía libre para iniciar el proceso de beatificación de la madre Teresa de Calcuta.

En 1965, en cambio, Pablo VI -que proclamó las normas actuales sobre la canonización-, rechazó el pedido de beatificar a Juan XXIII por aclamación realizado por 150 padres conciliares en una carta, prefiriendo seguir el proceso canónico normal. Fue así como el denominado "Papa bueno", que murió en 1963, fue beatificado sólo en 2000.

Para llegar a la proclamación de beato es necesario, de todos modos, constatar que ha ocurrido un milagro post mortem (después de su muerte) por intercesión del "siervo de Dios". Sólo en casos excepcionales, un papa puede proclamar directamente la canonización.

Milagros y afiches

Mientras en los bares de Roma se comentan las curaciones milagrosas atribuidas por la prensa a Juan Pablo II -un niño mexicano que sufría de leucemia; un purpurado que recuperó el habla; una mujer ciega que recuperó la vista-, se multiplican en las paredes los afiches, nadie sabe pegados por quién, que rezan "Giovanni Paolo II santo".

En este clima, se espera para mañana una nueva invasión de peregrinos en el Vaticano, ya que Navarro Valls anunció que a partir de 7 de la mañana (las 2 de la mañana de la Argentina) serán abiertas nuevamente al público las Grutas Vaticanas, donde fue sepultado el Papa en una tumba que llama la atención por su sencillez, en la cripta que hay debajo de la basílica de San Pedro.

Allí, ayer, tal como estaba previsto, tuvo lugar la cuarta celebración de los novemdiales, es decir, una misa en homenaje al pontífice difunto, que fue celebrada por el cuestionado cardenal norteamericano Bernard Law. Este purpurado fue obligado a renunciar a su cargo de arzobispo de Boston en 2002, a raíz del escándalo por abusos sexuales contra menores. Law fue culpado de permitir que algunos curas responsables del delito fueran trasladados a otras parroquias, en vez de ser expulsados.

Pese a que se habían anunciado masivas protestas, sólo dos personas, representantes de la Red de Sobrevivientes de Abusados por Curas, se acercaron ayer a la Plaza de San Pedro, azotada por fuertes lluvias.

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