c)
Su legado
El Papa León XIII sería llamado a la casa del Padre Eterno a los
casi 94 años, el 20 de julio de 1903. Tras de sí había
dejado un valiosísimo legado a sus hijos y a la humanidad entera.

Sin duda, su amoroso servicio pastoral ha redundado en inmensos beneficios para
la Iglesia de nuestro siglo, frutos de los que podrá cosechar la Iglesia
también en los siglos venideros. Verdaderamente, como decía el
Señor, uno es el que siembra, otro es el que riega, otro el que cosecha
y se beneficia con los frutos... y en los sabios designios del Señor,
lo que León XIII sembró, lo que el Señor mismo ha hecho
crecer y madurar por la gracia de su Espíritu, eso es lo que hoy recibimos
y cosechamos, los frutos de los que nos nutrimos.
Su Santidad León XIII, con su firme y valiente defensa del hombre frente
a los peligros de las erradas concepciones antropológicas que nutren
las ideologías y economías de este siglo, ha hecho sentir muy
fuerte en el mundo entero la voz de la Iglesia que sale en defensa de lo que
para ella es lo más sagrado: el ser humano y su dignidad, dignidad que
le viene de ser hijo de Dios, por quien Cristo en la cruz pagó un precio
de Sangre.
El "rugido" de León XIII sigue resonando fuerte en el corazón
de la Iglesia y en el mundo entero, recordando a todos lo que casi un siglo
después proclamaron los Padres conciliares: para la Iglesia «nada
hay de verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón»
(Lumen gentium, 1).
VOLVER