b) Su labor en el Concilio Vaticano II
El
pontificado de Pablo VI está profundamente vinculado al Concilio, tanto
en su desarrollo como en la inmediata aplicación.
En su primera encíclica, la "programática" Ecclesiam
suam, publicada en 1966 al finalizar la segunda sesión del Concilio,
planteaba que eran tres los caminos por los que el Espíritu le impulsaba
a conducir a la Iglesia, respondiendo a los "vientos de renovación"
que desplegaban las amplias velas de la barca de Pedro. Decía él
mismo el día anterior a la publicación de su encíclica
Ecclesiam suam: El primer camino «es espiritual; se refiere a la conciencia
que la Iglesia debe tener y fomentar de sí misma. El segundo es moral;
se refiere a la renovación ascética, práctica, canónica,
que la Iglesia necesita para conformarse a la conciencia mencionada, para ser
pura, santa, fuerte, auténtica. Y el tercer camino es apostólico;
lo hemos designado con términos hoy en boga: el diálogo; es decir,
se refiere este camino al modo, al arte, al estilo que la Iglesia debe infundir
en su actividad ministerial en el concierto disonante, voluble y complejo del
mundo contemporáneo. Conciencia, renovación, diálogo, son
los caminos que hoy se abren ante la Iglesia viva y que forman los tres capítulos
de la encíclica».
VOLVER