a) Introducción
Sucede
que no sólo aquellos cardenales alemanes, sino también todos los
demás cardenales presentes en el cónclave pensaron en el hasta
entonces Secretario de Estado como el siguiente sucesor de Pedro. En efecto,
no habían transcurrido 24 horas desde el inicio del cónclave cuando
los hijos de la Iglesia escuchaban jubilosos la expresión "habemus
Papam": el 2 de marzo de 1939, exactamente cuando cumplía 63 años
de edad, el Cardenal Eugenio Pacelli fue elegido como sucesor de S.S. Pío
XI en la Cátedra de Pedro. Sin duda sus lazos de amistad y de profunda
admiración y devoción -«Pío XI es un gran Papa y
un santo», había dicho alguna vez- le hicieron tomar su mismo nombre:
Pío, en su caso, XII.
Desde su primer discurso, pronunciado el 4 de marzo de 1939, asombraría
al mundo entero por su sabiduría llena de Dios, y por su lucidez en los
terrenos de la vida religiosa y social. Su deseo era el de iluminar con la luz
de Cristo a toda clase de profesionales: hombres de ciencia, del mundo de la
economía y de la política, trabajadores, artesanos y agricultores...