d) Su legado
Pequeño
de estatura, delgado y ascético de apariencia, su personalidad irradiaba
nobleza, servicio, bondad... y santidad. Siempre se le veía cordial con
todos, preocupado más en las necesidades de los demás que en las
propias, dando abundantes muestras de caridad concreta especialmente para con
quienes sufrieron por la guerra... Su testimonio de caridad y de santidad, sin
duda, fue el origen de numerosas conversiones, de las cuales la más famosa
sería la del Gran Rabino de Roma, quien al bautizarse tomaría
su nombre: Eugenio Zolli. Él, impresionado por esa caridad y cuando todavía
era el Gran Rabino de Roma, recibió de Pío XII cuanto oro faltaba
para reunir los cincuenta kilogramos que la comunidad israelita había
de entregar a las fuerzas alemanas de ocupación en un lapso de veinticuatro
horas, so pena de ser deportados sus principales miembros; asimismo fue testigo
de como, una vez desencadenada la persecución en Roma, Su Santidad suspendía
de modo extraordinario las severas prescripciones del Derecho Canónico,
de modo que se albergasen a las familias judías en la más estrecha
clausura. Muchos y magníficos ejemplos de esta extraordinaria caridad
cristiana fueron recogidos por Zolli en su obra Antisemitismo.
Por su grandeza de espíritu, y su gran sencillez y humildad, entregó
su vida al servicio de la Iglesia, mostrando una gran capacidad de trabajo y
sacrificio, como un verdadero "siervo de los siervos de Dios". «Pío
XII ha entrado en la historia de la Iglesia sobre todo como hombre que se consumió
en holocausto, en aras del servicio de Dios, a la Iglesia, a todos los hombres...
Sacrificarse hasta el fin era para Pío XII lógico y natural. "Dios
me ha encomendado este ministerio y debo corresponderle con todas mis energías.
Un Papa no tiene derecho a pensar en sí". Ésa fue su convicción
íntima, y obraba en consecuencia». (Sor Pascalina Lehnert: Al servicio
de Pío XII, BAC, p. 104).
Su capacidad de trabajo, de sacrificio y de entrega por los demás sin
duda fue enorme, llegando al grado de la heroicidad.
S.S. Pío XII fue llamado a la presencia del Padre el 9 de octubre de
1958.