c)
Un impulso renovador
La fuerte preocupación
del Papa por la santidad de todos los miembros de la Iglesia es lo que le llevaría
a impulsar algunas reformas al interior de la misma.
· El clero
Ya hemos hablado de la honda preocupación que sentía el
Santo Pontífice por la santidad de los sacerdotes. Él mismo, con
el ejemplo, se esforzó porque los clérigos cumpliesen cuidadosamente
con las obligaciones propias de su estado, respondiendo de la mejor manera posible
al don recibido de lo Alto, por la imposición de manos del Obispo. El
sentido del deber y el ardiente amor al Señor debían llevarles
a asumir con radical amor y fidelidad sus responsabilidades, y ése precisamente
era el testimonio que él mismo daba a los clérigos. A esta preocupación
se debió la reforma de los seminarios, así como la institución
de numerosas bibliotecas eclesiásticas.
· Música sagrada y liturgia
Es conocido
el gran amor por la música sagrada que desde niño acompañaba
al Santo Padre, cosa que se manifestó también inmediatamente en
su pontificado: famoso es el Motu proprio que firmaba ya a los tres meses de
su elección. En él daba a conocer algunas normas que renovaban
la música eclesiástica. Su Santidad Pío X promovió,
asimismo, la reforma de la liturgia de las horas.
· El "Papa de la Eucaristía"
Su gran amor
a la Eucaristía y la conciencia del valor de la Presencia Real del Señor
Jesús en el Santísimo Sacramento le llevaron a permitir la comunión
diaria a todos los fieles, así como a cambiar la costumbre de la primera
comunión: en adelante los niños podría recibir el Santísimo
Sacramento cuando tuviesen ya uso de razón, a partir de los 7 años.
En 1905 la Sagrada Congregación del Concilio abría las puertas
a la Comunión frecuente. La razón de esta disposición,
promovida por el Santo Padre, la encontramos en estas palabras: «La finalidad
primera de la Santa Eucaristía no es garantizar el honor y la reverencia
debidos al Señor, ni que el Sacramento sea premio a la virtud, sino que
los fieles, unidos a Dios por la Comunión, puedan encontrar en ella fuerza
para vencer las pasiones carnales, para purificarse de los pecados cotidianos
y para evitar tantas caídas a que está sujeta la fragilidad humana».
· El Catecismo de San Pío X
Cuando niño Guiseppe había experimentado el gran beneficio
de nutrir la fe -por medio de una buena enseñanza del catecismo- con
las verdades reveladas y confiadas a la Iglesia para su custodia e interpretación.
Sólo de este modo la persona, encendido el corazón en la verdad
divina, podría vivir de acuerdo a ella en su vida cotidiana. Así,
pues, como sacerdote, como obispo y luego como Papa, hizo todo lo posible por
impulsar la enseñanza del Catecismo y por mantener la pureza de la doctrina.
Bien sabía el Santo Padre que apartar la ignorancia religiosa era el
inicio del camino para recuperar la fe que en muchos se iba debilitando y perdiendo
incluso.
Siempre apacentando la grey del Señor y velando por la pureza de la doctrina
cristiana, S.S. San Pío X debió actuar con firmeza ante el modernismo.
Importante en este sentido es la publicación del decreto Lamentabili
(julio de 1907) por el que condenaba numerosas tesis exegéticas y dogmáticas
-influenciadas por aquella herejía de moda-, y su encíclica Pascendi
(setiembre de 1907) por la que condenaba otras tesis modernistas.
· Un nuevo Código de Derecho Canónico
Cuando era obispo en Mantua, mons. Sarto ya se había manifestado
como un jurista de peso. Por entonces publicó diversos artículos
sobre la materia. En Venecia, como Patriarca, fundó en aquella diócesis
una Facultad de Derecho. Elegido Papa, vio la necesidad y conveniencia de elaborar
una nueva codificación de las leyes canónicas, adecuada a las
circunstancias concretas que por entonces se vivían. Esta labor monumental,
a la que daría impulso a pocos meses de iniciado su pontificado, hallaría
su culminación recién el año 1917, bajo el pontificado
de S.S. Benedicto XV.
· Empuje misionero
Su gran celo por difundir el Evangelio de Jesucristo a los que aún
no lo conocían le llevó a dar un gran impulso a la actividad misionera
de la Iglesia. En esta misma línea, incentivó la formación
de seminarios regionales.
· Otras iniciativas
Entre otras iniciativas el Papa Pío X impulsó una reforma de la
curia romana, encomendó la revisión de la Vulgata a los benedictinos
(1907), fundó el Pontificio Instituto Bíblico en Roma (1909) y
dio inicio a la publicación de la llamada Acta Apostolicae Sedis (1909),
que aún hoy es la publicación oficial que trae los documentos
pontificios.