"EL FELIZ AÑO NUEVO DEPENDE DE NOSOTROS"

Alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer -Arzobispo de La Plata (Buenos Aires - Argentina)
para el programa "CLAVES PARA UN MUNDO MEJOR" (Canal 9, 12 horas).

"Nos acercamos a fin de año. Un año que se acaba, ¡y que año, ¿verdad?!. Escuché recientemente una propaganda radial que con el pretexto de saludar para las fiestas y despedir el año prácticamente maldice el año que hemos tenido los argentinos.
Me parece que aquí hay algo que no esta bien entendido. No podemos maldecir este año que ha sido tremendo. Todos hemos constatado la dimensión de la crisis, o como dije hace un tiempo, de la decadencia argentina"
"Mucha gente ha sufrido mucho. Todos hemos sufrido mucho. Pero, al finalizar el año tenemos que recapitular, también, en una acción de gracias. Tenemos que rescatar lo bueno que esta prueba que hemos padecido nos ha permitido realizar. A veces muchas potencialidades escondidas solo se desencadenan cuando una grave necesidad o una emergencia nos impone ante la responsabilidad de jugar nuestra libertad con generosidad verdadera. Las pruebas son para superarlas y para afrontarlas con serenidad, con paciencia, y, sobre todo, con amor verdadero".

"Por ello no maldecimos este año: lo bendecimos. Y bendecimos a Dios por este año. Nosotros solíamos decir -es una vieja tradición cristiana- el año de gracia 2002. Y sí, ha sido un año de gracia también en medio de las desgracias. Es un año de gracia donde se ha manifestado de un modo paradojal la Providencia del Señor. La Providencia tiene rostros y manos muy cercanas donde la Providencia de Dios se ejercita sobre los mas necesitados a través de aquellos que comprenden que tienen que ser instrumentos de esa Providencia".
"Por eso nosotros bendecimos este año y damos gracias a Dios por él. Por supuesto que le suplicamos que el año próximo sea mejor y esa tiene que ser una esperanza muy verdadera que comprometa las fibras mas profundas de nuestro corazón".

"La Iglesia, al finalizar cada año, solía rezar dos oraciones muy bellas. Primero el Salmo 50 con el que le pedimos perdón a Dios porque las cosas que ocurren no son sólo catástrofes naturales sino que tienen responsabilidades que se juegan equivocadamente. Y está bien que todos nosotros pidamos perdón por todos. Que cada uno pida perdón por todos. Que nosotros como argentinos pidamos perdón por la suerte desastrosa de nuestra pobre patria y que asumamos una pequeña cuota de responsabilidad en lo que pasa, y que pidiéndole perdón a Dios, nos volvamos a Él con un corazón abierto, disponible a que nos toque su gracia".
"Y, segundo, la Iglesia rezaba el Tedeúm que es una alabanza, una confesión de fe en la grandeza de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en su amor por nosotros. Es una expresión de confianza en el futuro, de esperanza verdadera. La esperanza se articula y se expresa en la oración".
"Entonces, le pedimos un año mejor al Señor. Se lo pedimos con sinceridad, con humildad, pero comprometiendo también nuestra generosa participación en la suerte común, pues que el próximo año sea mejor depende, siquiera en una pequeña medida, de cada uno de nosotros".

"Con esos sentimientos podemos desearnos un feliz año nuevo. ¡Feliz año nuevo!, ¡ojalá lo sea!, ¿verdad?. Para eso comprometámonos seriamente a ser un poco más cristianos, a vivir un poco mas abiertos a las necesidades de los demás, a dejarnos alcanzar de un modo más disponible por la gracia de Dios".
"Con estos sentimientos les deseo también a Uds. un buen y feliz año nuevo"

+ HÉCTOR AGUER
Arzobispo de La Plata
La Plata, diciembre de 2002.


VOLVER