"LA CLONACIÓN: UN NUEVO HOLOCAUSTO"
Alocución
televisiva de Mons. Héctor Aguer -Arzobispo de La Plata (Buenos Aires
- Argentina)
para el programa "CLAVES PARA UN MUNDO MEJOR" (Canal 9, 12 horas).
En su reflexión
en el programa televisivo "Claves para un Mundo Mejor" (sábados
12 hs, Canal 9), Mons. Héctor Aguer -Arzobispo de La Plata-, criticó
duramente las supuestas clonaciones de una secta afirmando que "esto nos
hace pensar en un nuevo holocausto, el holocausto que implica esta manipulación".
Recordó que una gran cantidad de embriones mueren para que uno viva y
se preguntó "¿cuántos embriones humanos, supuesto
que los raelitas hayan logrado la clonación efectivamente, habrán
sido descartados para llegar a la meta?".
Mons Aguer sostuvo que "los millonarios están a la orden del día
porque ellos podrán desperdiciar doscientos mil dólares en conseguir
una criatura humana hecha según sus deseos, con todas las ideas eugenésicas
y racistas que hacen recordar como aprendices a los sabios de Hittler"
y recordó que "todo niño tiene derecho a nacer de su papá
y de su mamá, tiene derecho a ser fruto del amor. En definitiva él
es fruto del amor de Dios, que es el único que da la vida".
A continuación el texto completo de la reflexión televisiva de
esta semana:
"Seguramente
ustedes se enteraron que el 28 de diciembre pasado se anunció que se
había logrado clonar un ser humano. La fecha hace pensar en esas bromas
de inocentes. Y el contexto, a decir verdad, era bastante extravagante".
"Aparecieron unos presuntos científicos. Una tal señora Buasellie,
con una cara bastante rara, que ponía miedo o risa, y un tal Rael, que
dice tener contacto con extraterrestres y que es inspirado por marcianos verdes
y por ovnis. Este señor sostiene, como jefe de esa secta, que está
llamado a crear vida nueva y vida eterna sobre la tierra como para reanudar
aquel impulso inicial de la vida humana que habría venido, también,
hace 25.000 años de otro planeta".
"El 28 de diciembre es, para nosotros los católicos, la celebración de los Santos Inocentes Mártires y esto nos hace pensar en un nuevo holocausto, en el holocausto que implica esta manipulación de las fuentes de la vida. Todos recordamos el caso de la oveja Dolly pero nadie se acuerda que para lograr la oveja Dolly hubo que desperdiciar 122 embriones de oveja. Hubo también un intento de clonar un mono y más de 900 embriones de mono se emplearon en el ensayo. Uno se pregunta ¿cuántos embriones humanos, supuesto que los raelitas hayan logrado la clonación efectivamente, habrán sido descartados para llegar a la meta?"
"Y ¿para qué todo esto?. ¿Cuál es la finalidad?. ¿Cuál es el destino?. ¿Cómo se justifica?. ¿Para lograr un puro avance de la ciencia?".
"Se dice que es una clonación reproductiva. Los millonarios están a la orden del día porque ellos podrán desperdiciar doscientos mil dólares en conseguir una criatura humana hecha según sus deseos, con todas las ideas eugenésicas y racistas que hacen recordar como aprendices a los sabios de Hittler".
"Hay que recordar que todo niño tiene derecho a nacer de su papá y de su mamá, tiene derecho a ser fruto del amor. En definitiva él es fruto del amor de Dios, que es el único que da la vida".
"También se habla de una clonación con fines terapéuticos y esto justificaría este desarrollo científico y tecnológico porque, dicen, se podrían fabricar tejidos humanos aptos para transplantes o para curar determinadas enfermedades. Aquí hay que pensar si la criatura humana, que ha sido querida por Dios como sujeto y que es objeto de la predilección divina, puede ser tratada como un instrumento, si se puede crear vida humana para instrumentarla y matarla en orden a otro fin. Usarla solo como un objeto biológico".
"Como ven las cuestiones se acumulan. Cuestiones éticas, filosóficas, religiosas, respecto de este problema. Y no ha quedado claro, todavía, si la clonación se logro o no. De todas maneras aquí hay una serie de cuestiones, como digo, que nosotros tendremos que seguir investigando y conversando y compartiendo en futuras emisiones de Claves para un Mundo Mejor. Por ahora quedémonos aquí".
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HÉCTOR AGUER
Arzobispo de La Plata
La Plata, enero de 2003.