"Fiesta de la Inmaculada Concepción"

Alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer -Arzobispo de La Plata (Buenos Aires - Argentina)
para el programa "CLAVES PARA UN MUNDO MEJOR" (Canal 9, 12 horas).

"El 8 de diciembre es la querida y tradicional Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, una fiesta tradicional para los católicos, especialmente para los argentinos que estamos tan ligados a esta fecha. Quienes ya contamos algunos años recordamos que era, por excelencia, el día de las primeras comuniones de tantos niños a lo largo de generaciones".

"Me parece importante que pensemos un momento que significa esta fiesta mariana y que significa el concepto de Inmaculada Concepción de María, porque a veces hay una cierta confusión sobre esto".

"Se piensa que el dogma de nuestra fe que habla de la Inmaculada Concepción se refiere al modo virginal como la Virgen Santísima concibió a Jesús. Y no es eso. En realidad, cuando hablamos de la Inmaculada Concepción de la Virgen María nos referimos al modo como la Virgen fue concebida ella misma. Esto es sin pecado original".

"El concepto de Inmaculada Concepción no se refiere a la pureza virginal de María sino a la pureza integral de su ser que desde el primer instante de su existencia personal en el seno de su madre estuvo totalmente orientado hacia Dios y, por tanto, no conoció el contagio del pecado original con el que todos nacemos".

"Esto puede sonar a algo prodigioso, pero, tiene un sentido en el plan salvífico de Dios. Quiere decir que el Dios Providente ha ido preparando el nacimiento de su Hijo, la Encarnación del Verbo, la aparición del Mesías, a lo largo de las generaciones humanas en una tierra apta donde naciera el Redentor como iniciando una etapa nueva en la historia de la humanidad".

"La Virgen es la raíz y el tronco del germen purísimo que es Jesucristo y por eso ella nació Inmaculada. La gracia de la redención de Cristo, la que el Señor nos obtuvo por su muerte y resurrección, se le ha aplicado a María de un modo anticipado y total. Ella es desde el primer instante de su concepción lo que nosotros aspiramos a ser, y podemos llegar a ser merced a la gracia del bautismo y a nuestro esfuerzo personal, al esfuerzo ascético por el cual tratamos de que la gracia del bautismo impregne todo nuestro ser y se traduzca en nuestra vida".

"Además ese dogma de la Inmaculada Concepción contradice esa idea difundida a partir de la ilustración de que el hombre es bueno y la sociedad lo corrompe. El hombre es bueno como creatura de Dios ciertamente pero lleva nativa la mala inclinación que es consecuencia del pecado original y tenemos que luchar contra ella y debemos valernos de la gracia redentora de Cristo para que nos permita remontar esa especie de entropía espiritual que nos impide ser totalmente de Dios".

"María fue totalmente de Dios desde el comienzo y esa gracia absoluta, bueno, es el inicio de nuestra redención. Por eso la tradición de la Iglesia habla de la Virgen Inmaculada como la aurora, esa imagen bellísima de la aurora, que precede la salida del sol. Ella también, con su concepción inmaculada, implanta en el seno de la humanidad pecadora una raíz nueva de la cual procede Jesucristo".

"Por eso nos alegramos nosotros en esta fiesta mariana y miramos a María como un espejo de lo que nosotros queremos llegar a ser y podemos llegar a ser por la gracia de Cristo".
"¿Qué le podemos pedir a María, los argentinos, en esta Fiesta de la Inmaculada Concepción?. Creo que podemos pedirle nuestra fidelidad a la gracia de Cristo y que Ella nos ayude a ser fieles a la gracia de Cristo aprovechando el dinamismo inmenso de esa gracia de redención que hemos recibido en el bautismo. Pidámosle sobre todo la pureza de corazón que tanto nos hace falta para nosotros y, sobre todo, para los niños y jóvenes argentinos, que pueden mirarse en Ella como en un espejo clarísimo de fidelidad a Dios".

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