"EL ROL DE LA MUJER"
Alocución
televisiva de Mons. Héctor Aguer -Arzobispo de La Plata (Buenos Aires
- Argentina)
para el programa "CLAVES PARA UN MUNDO MEJOR" (Canal 9, 12 horas).
En el programa televisivo "Claves para un Mundo Mejor" Mons. Héctor Aguer -Arzobispo de La Plata-, se refirió al Día Internacional de la Mujer afirmando que "el tema que se plantea hoy es el de una lucha por la dignificación de la mujer y por la afirmación bien neta y clara de sus derechos".
"Esta lucha -afirmó- tiene una larga historia y podemos decir que el Cristianismo ha jugado un papel notabilísimo en esa historia por dignificar a la mujer. Existe también un feminismo ideológico que ha fuerza de querer reivindicar a la mujer lo hace en términos de beligerancia con el varón".
Mons. Héctor Aguer sostuvo que "podemos decir que en este camino cristiano de dignificación de la mujer no hay lugar para ideologísmos cerrados que en el fondo acaban masculinizando a la mujer. Y eso es curioso, ¿no?. A fuerza de querer dignificarla se la hace igual al varón, pero no se establece la debida diferencia y entonces acaba siendo la mujer masculinizada".
"Hoy día tenemos que afirmar entonces esa originalidad femenina que ella solo puede brindar a la familia y a la sociedad. El rol de esposa y de madre de la mujer no puede ser reemplazado" Luego de señalar que "la mujer podrá ocupar hoy lugares de gran importancia en los ámbitos de la cultura, en la política, en la economía" indicó que "eso no quiere decir que la mujer deba renunciar a aquello que ella solo puede brindar a su condición de esposa y de madre".
"El desafío de un verdadero feminismo -concluyó- esta en ver como se ayuda a la mujer de hoy a armonizar debidamente su vocación femenina y materna con el aporte extraordinario que ella puede brindar a la cultura y a la sociedad".
Adjuntamos el texto completo de su alocución televisiva:
"Hoy es el Día Internacional de la Mujer y, por ello, habrá actos, conmemoraciones, conferencias, publicaciones. El tema que se plantea hoy es el de una lucha por la dignificación de la mujer y por la afirmación bien neta y clara de sus derechos".
"Esta lucha
tiene una larga historia y podemos decir, también, que el Cristianismo
ha jugado un papel notabilísimo en esa historia por dignificar a la mujer.
Basta fijarse en las fórmulas originales de la Biblia acerca de la creación
del hombre. La imagen divina en el ser humano se verifica en la dualidad del
varón y la mujer".
"El Papa Juan Pablo II en su carta, que comienza precisamente con esas
palabras ("La dignidad de la mujer") recuerda que los menoscabos y
las discriminaciones de que ha sido objeto la mujer a lo largo de la historia,
que perduran en muchos lugares del mundo en varias culturas, tienen su origen
en el pecado. La referencia es al desequilibrio que el pecado original ha causado
en el ser humano, y que luego ha tenido su repercusión cultural y se
ha manifestado también en la intimidad de la relación varón-mujer
y en sus proyecciones culturales".
"Por eso podemos afirmar que existe un camino originalmente cristiano de dignificación de la mujer y podemos asumir, nosotros, este día, para recordar esa igualdad con el hombre. Una igualdad en dignidad y en derechos y, al mismo tiempo, para clarificar la diferencia porque igualdad no significa que los roles de valores de varones y mujeres sean indistintamente intercambiables y que no perdure esa diversidad biológica, psicológica y genial de varones y mujeres".
"Creo que
esto es importante destacarlo hoy porque existe también un feminismo
ideológico que ha fuerza de querer reivindicar a la mujer lo hace en
términos de beligerancia con el varón. Y así como el varón
se habría apoderado en largos periodos de la historia del control de
las cosas en la sociedad, en la familia, etc., así también, ahora,
la mujer tendría que apoderarse "ella" de todas esas dimensiones
de la cultura humana para hacer prevalecer su grandeza, su dignidad, y para
poder proyectar allí su propio genio".
"No se trata de establecer en beligerancia la relación varón/
mujer, sino la identidad en la especie humana, en la dignidad, en la grandeza
y la diferencia de roles que el Creador ha asignado a unos y otros. Entonces,
podemos decir que en este camino específicamente cristiano de dignificación
de la mujer no hay lugar para ideologismos cerrados que en el fondo acaban masculinizando
a la mujer. Y eso es curioso, ¿no?. A fuerza de querer dignificarla se
la hace igual al varón, pero no se establece la debida diferencia y entonces
acaba siendo la mujer masculinizada".
"Hoy día
tenemos que afirmar entonces esa originalidad femenina que ella solo puede brindar
a la familia y a la sociedad. El rol de esposa y de madre de la mujer no puede
ser reemplazado, la mujer podrá ocupar hoy lugares de gran importancia
en los ámbitos de la cultura, en la política, en la economía
y se sabe muy bien que, incluso, hay empresas importantísimas del orden
mundial que prefieren a las mujeres para sus cargos gerenciales. Eso no quiere
decir que la mujer deba renunciar a aquello que ella solo puede brindar a su
condición de esposa y de madre".
"El desafío de un verdadero feminismo esta en esto: ver como se
ayuda a la mujer de hoy a armonizar debidamente su vocación femenina
y materna con el aporte extraordinario que ella puede brindar a la cultura y
a la sociedad".
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HÉCTOR AGUER
Arzobispo de La Plata
La Plata, enero de 2003.