El Papa Benedicto XVI siguió los pasos de Juan Pablo II, en el segundo día de su viaje a Polonia, con una visita al santuario de la Virgen Negra de Jasna Góra, en Czestochowa, acompañado por unas 250.000 personas, según las autoridades polacas.
Czestochowa, 26 de mayo de 2006.- La Virgen de Jasna Gora era muy venerada por Juan Pablo II, a la que atribuyó el haber sobrevivido al atentado que sufrió en 1981.
En el santuario, Benedicto XVI dedicó un discurso a los religiosos, religiosas, seminaristas y representantes de los movimientos y de la vida consagrada, en el que afirmó que 'el mundo de la Iglesia necesita de sacerdotes, santos sacerdotes'. 'A los candidatos al sacerdocio les pido ser atentos y sensibles a las señales de santidad que Dios os hará ver entre los fieles. No temed por los deberes y las incógnitas del futuro. No temáis que os falten las palabras o que os encontréis con el rechazo', dijo.
Después realizó varias peticiones y a los sacerdotes y monjas les instó a 'que procuren no perder el impulso originario', con el que empezaron la vida consagrada, y a los representantes de los nuevos Movimientos de la Iglesia, les recalcó que 'la sabiduría evangélica se transmite en modo madurado, no infantil y no agresivo en el mundo de la cultura y del trabajo, en el mundo de la política, en el mundo de la vida familias y la social'.
El
discurso del Papa fue un homenaje a la Virgen María que 'nos indica como
abrir nuestra mente y nuestros corazones a la potencia del Espíritu Santo,
que llega a nosotros para ser entregado al mundo entero'.
Pero también, el Papa explicó que 'la fe es el don que nos dan con el bautismo y que nos hace posible el encuentro con Dios' pero precisó que 'Dios se esconde en este misterio y pretender comprenderlo significaría circunscribirlos en nuestros conceptos, en nuestro saber y por ello perderlo irremediablemente'.
Hablando a los religiosos indicó que tienen 'que cuidar con empeño el desarrollo de la fe, para que esta invada realmente todos nuestros comportamientos, pensamientos, las acciones y las intenciones'.
Transformar al mundo anunciando la verdad
"Esta verdad sobre Dios es la más importante, la más central. A todos los que les resulta difícil creer en Dios, hoy repito: "Dios es amor"", exclamó ante los 200.000 peregrinos que le acogieron entre cantos, enarbolando pañuelos de color amarillo y blanco, según la policía.
Los
participantes en este encuentro, cuyo momento central fue la adoración
de la Eucaristía, eran en su mayoría religiosos, religiosas, seminaristas
y representantes de los movimientos a quienes el obispo de Roma había
dado cita junto a la Virgen Negra, en ese lugar decisivo para la identidad de
Polonia y de su Iglesia.
"Sed vosotros mismos, queridos amigos, testigos de esta verdad" --a la que el Papa ha dedicado su primera encíclica-- recomendó a los presentes. Como en discursos pasados, en ocasiones uno de sus colaboradores leyó algunos pasajes en polaco. Otras pasajes eran pronunciados por el Santo Padre en polaco o italiano.
A los religiosos el Papa les aseguró que "la vida consagrada vivida en la fe une íntimamente a Dios, suscita carismas y confiere una extraordinaria fecundidad a vuestro servicio".
A los seminaristas les aconsejó: "¡No tengáis miedo de los deberes y de las incógnitas del futuro! ¡No tengáis miedo de que os falten las palabras o de que encontréis el rechazo! El mundo y la Iglesia tienen necesidad de sacerdotes, de santos sacerdotes".
Y dirigiéndose a los representantes de los nuevos movimientos en la Iglesia deseó "que podáis ser siempre cada vez más numerosos para servir a la causa del Reino de Dios en el mundo de hoy. Creed en la gracia de Dios que os acompaña y llevadla en los tejidos vivos de la Iglesia y de manera particular allí donde no puede llegar el sacerdote, el religioso o la religiosa".
FUENTE: www.mexicosiemprefiel.com