Encuentro
con el Consejo Ecuménico de Polonia en la Iglesia Luterana de la Santisima
Trinidad
El Papa pidió unidad ecuménica y colaboración en lo que
respecta al tema de los matrimonios entre personas de religiones diferentes,
así como en la cuestión de la caridad, en su discurso realizado
tras el encuentro ecuménico con la comunidad Luterana en la Iglesia de
la Santísima Trinidad de Varsovia.
Varsovia, Polonia, 25 de mayo de 2006.- El Papa Benedicto XVI pidió unidad ecuménica y colaboración en lo que respecta al tema de los matrimonios entre personas de religiones diferentes, así como en la cuestión de la caridad, en su discurso realizado tras el encuentro ecuménico con la comunidad Luterana en la Iglesia de la Santísima Trinidad de Varsovia.
El
Papa, que hoy llegó a Polonia en su viaje oficial, tras la visita de
cortesía al Presidente de la República, Lech Kaczynski, mantuvo
un encuentro ecuménico con la comunidad luterana. En su discursó
explicó que desde la última visita y encuentro ecuménico
en esta iglesia de Juan Pablo II, 'donde se llamaba a desafiar a superar los
obstáculos', muchas cosas han cambiado. 'Dios nos ha concedido dar muchos
pasos hacia la recíproca comprensión y el acercamiento', añadió.
Pero el Pontífice comentó que aunque 'notamos muchos progresos en el campo del ecumenismo, todavía esperamos algo más' y destacó dos cuestiones: la primera el servicio caritativo de la iglesia y la segunda el matrimonio entre personas de diferentes religiones.
El Papa destacó que 'se están multiplicando las relaciones internacionales e interculturales y siempre más a menudo se deciden fundar familias jóvenes procedentes de diferentes tradiciones, religiones y confesiones cristianas'.
Benedicto XVI se mostró preocupado porque tanto para 'los jóvenes mismos como para sus familias son decisiones difíciles para la permanencia en la fe, tanto en la construcción del futuro orden familiar como para la construcción de un clima de unidad en la familia y de las condiciones oportunas para el crecimiento espiritual de los hijos'.
Por ello, que el Pontífice pidió 'la benevolencia, la comprensión y la madurez de la fe en ambas partes, y de la comunidad de la que vienen' y pidió que en esta 'delicada cuestión' se aumente la confianza recíproca entre las Iglesias y la colaboración que respete plenamente la responsabilidad de la pareja para la formación en la fe de la propia familia y la educación de sus hijos'.
También se detuvo a hablar de la 'caridad'. 'Son numerosos los hermanos que esperan de nosotros el don del amor y de la confianza, del testimonio, de una ayuda espiritual y material concreto', expresó el Papa, que agregó que 'también la Iglesia como comunidad tiene que practicar el amor'.
Ilustrando su concepto, Benedicto XVI citó su primera Encíclica 'Deus caritas est' (Dios es amor), donde decía 'que el amor del prójimo, erradicado en el amor de Dios, es un deber de cada fiel pero también un deber para toda la comunidad eclesial'.
'El aceptar los desafíos caritativos contemporáneos depende en gran medida nuestra recíproca colaboración y este problema encuentra un vasto eco bajo forma de numerosas iniciativas ecuménicas', explicó, comentando que 'todos podemos introducirnos en la colaboración a favor de los necesitados, aprovechando esta red de recíprocas relaciones, fruto del diálogo entre nosotros y de la acción común'.
Al
referirse a algunas de las iniciativas que se han hecho en bien del ecumenismo
en Polonia, el Papa destacó eventos como "la firma en el año
2000 en esta misma iglesia, por parte de la Iglesia Católica y el Consejo
Ecuménico Polaco, de la declaración de reconocimiento mutuo de
la validez del Bautismo, la institución de la Comisión para el
Diálogo de la Conferencia Episcopal Polaca y el Conejo Ecuménico
Polaco, a la que obispos católicos y líderes de otras iglesias
pertenecen; la institución de las comisiones bilaterales para el diálogo
teológico entre católicos y ortodoxos, luteranos, miembros de
la iglesia nacional polaca, maravitas y adventistas, la publicación de
la traducción ecuménica del Nuevo Testamento y del libro de los
Salmos, la iniciativa llamada 'Ayuda a los Niños en Navidad, en la que
organizaciones de caridad trabajan juntas: católicos, ortodoxos y evangélicos".
Caridad, vida matrimonial y familiar
A continuación el Santo Padre precisó que son dos las cuestiones fundamentales las que tienen que ver con el ecumenismo actualmente. "La primera se relaciona con los servicios de caridad de las iglesias. Hay muchos hermanos y hermanas que esperan el don del amor, de la confianza, del testimonio, de la ayuda material y espiritual. Me he referido a este asunto en mi primera encíclica Deus Caritas Est, en donde dije 'Amar al prójimo, arraigado en el amor a Dios, es la primera y más importante responsabilidad para cada miembro individual de los fieles, pero es también responsabilidad de toda la comunidad eclesial en todo nivel: desde la comunidad local hasta la Iglesia particular y la Iglesia universal en su totalidad. Como comunidad, la Iglesia debe practicar el amor'".
"Todos podemos entrar en cooperación en favor de los necesitados, explotando esta red de relaciones recíprocas, el fruto del diálogo entre nosotros mismos y la acción conjunta. En el espíritu del mandamiento del Evangelio tenemos que asumir la solicitud devota hacia los necesitados, quien quiera que sea. En esta perspectiva, escribí en mi encíclica que 'la construcción de un mundo mejor requiere que los cristianos hablen con una sola voz para inculcar el respeto de los derechos y necesidad de todos, especialmente de los pobres, los necesitados y los indefensos'", explicó el Santo Padre.
El
segundo asunto al que el Papa se refirió es al que tiene que ver con
la vida matrimonial y la vida familiar. "Sabemos -continuó- que
entre las comunidades cristianas, llamadas a testimoniar el amor, las familias
ocupan un lugar especial. En el mundo de hoy, en el que las relaciones internacionales
e interculturales se multiplican, sucede cada vez con más frecuencia
que gente joven de diferentes tradiciones, religiones o denominaciones cristianas,
deciden iniciar una familia. Para la gente joven y para sus seres queridos,
es con frecuencia una decisión difícil que genera varios peligros
en cuanto a la perseverancia en la fe y en la futura estructura de la familia,
la creación de una atmósfera de unidad en la familia y las condiciones
necesarias para el crecimiento espiritual de los hijos".
Sin embargo, subrayó el Papa, gracias a "la extensión del diálogo ecuménico a larga escala, la decisión puede llevar a la formación de un laboratorio de unidad práctico. Para que esto suceda es necesaria la voluntad mutual, el entendimiento y la madurez en la fe de ambas partes, y de las comunidades de donde provienen".
Asimismo, Benedicto XVI agradeció a la "Comisión Bilateral para Asunto Ecuménicos de la Conferencia Episcopal Polaca y al Consejo Ecuménico Polaco, que han empezado a elaborar un documento sobre la enseñanza cristiana del matrimonio y la vida familiar, en donde se establece principios aceptables para todo matrimonio interconfesional, indicando un programa común de cuidado pastoral para tales uniones"
FUENTE: www.mexicosiemprefiel.com