UN ESTILO SIMPLE, DISCRETO E INTELECTUAL
Prefiere vestir sotana oscura y gorra negra, disfruta de la sustanciosa cocina bávara en un restaurante cercano al Vaticano y se distiende escuchando música clásica.
Benedicto XVI lleva consigo al pontificado un estilo discreto y académico, en contraste con su predecesor y buen amigo Juan Pablo II, cuya energía polaca tomó al Vaticano por sorpresa. El nuevo papa, que usa lentes, tiene el aspecto del profesor de teología que fue durante gran parte de su vida sacerdotal antes de convertirse en el guardián de la ortodoxia del Vaticano.
Mayormente un hombre de puertas adentro, Benedicto XVI es un ávido caminante. Es una costumbre que adquirió durante su juventud en los Alpes bávaros.
Durante sus 24 años en Roma, se lo veía a menudo cruzar a paso vivo la Plaza de San Pedro hasta su casa fuera de los muros vaticanos, con su maletín de cuero negro y su característica gorra negra de fieltro. Los observadores comentan que siempre tenía tiempo para saludar o detenerse a conversar brevemente.
"Es una persona cálida y amistosa", señaló monseñor Sigwart Neuhaus, que trabaja en la Congregación para la Causa de los Santos, en el Vaticano. Neuhaus estudió teología con el entonces profesor Ratzinger cuando era un joven sacerdote en Alemania, y en años recientes solía comer con él en el colegio alemán de la Ciudad del Vaticano. "Su frialdad es un mito", añadió.
De vez en cuando solía reunirse con amigos en el restaurante bávaro cercano a la Plaza de San Pedro para deleitarse con un poco de atmósfera natal y cocina sustanciosa y nutritiva.
"Es una persona reservada que con pequeños gestos expresa lo que sucede en su interior", comentó el cardenal austríaco Christoph Schönborn.
Cuando el nuevo pontífice necesita distenderse escucha música clásica, algo por lo que su predecesor también tenía predilección. El nuevo papa también toca el piano, pero se dice que reconoce que su hermano mayor, Georg, sacerdote y director de música sacra, es más talentoso.
Además de alemán e italiano, el nuevo papa habla francés, inglés, español y un latín perfecto, lo cual lo congració con su predecesor, un gran creyente en la importancia del latín en la Iglesia.
"No es necesario tener la misma cara para expresar continuidad. Todos son diferentes, pero cada uno es apropiado para su tiempo", dijo Joachim Meisner, arzobispo de Colonia.
Por Daniela Petroff - De la agencia AP
Traducción: Luis Hugo Pressenda
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