MANIFIESTO

Nosotros, jóvenes de la Iglesia Argentina, reunidos en Gualeguaychú en el III Encuentro Nacional de Responsables de Pastoral de Juventud, asumimos el desafío de ver y profundizar en la vida y misión de nuestra pastoral en este contexto y realidad. Queremos anunciar con audacia que "No tenemos miedo, con Cristo alimentamos la esperanza" porque es su presencia la que hoy nos llama a proclamar que ...

Creemos en el Dios de la historia y de la vida, que es Padre y Madre, solidario con el hombre y sensible a sus dolores.
Creemos en el Dios que es Jesús, que con su rostro siempre joven, sale al encuentro de los excluidos de nuestra sociedad.
Creemos en el Dios que es Espíritu, que nos alienta, acompaña e invita a construir nuestra historia.
Creemos en el Dios que es Amor y nos llama a vivir en Comunidad.

Creemos en una Iglesia que, encarnada en la realidad de su pueblo, camina con él, escucha, comparte y lucha en la construcción del Reino desde los aportes de cada uno.
Creemos en una Iglesia profética y misionera, que alimenta su vida con la Eucaristía, la oración y la Palabra.

Creemos que es posible transformar esta sociedad, superando la crítica vacía y la aceptación pasiva de sus problemas, la indiferencia y el "toda da igual". Trabajamos y luchamos por una sociedad que ame a la juevntud y sea capaz de incluir a todos, aceptando y respetando la diversidad; donde la vida sea valorada, cuidada y promocionada siempre.
Una sociedad cimentada en la verdad, la justicia y la paz. Una sociedad con memoria, que recupere la historia de nuestros pueblos para no repetir viejos errores, aprendiendo del testimonio comprometido de tantos hombres y mujeres que se jugaron por hacer presente el Reino en lo cotidiano.

Queremos serr parte de una Pastoral de Juventud Argentina que crece en la comunión, es abierta a todos los jóvenes y tiene en cuenta sus características y necesidades particulaares. Una pastoral comprometida en un camino de participación, protagonismo, formación y planificación de su acción. Que opta por el acompañamiento personal y comunitario de los y las jóvenes, que tiene incidencia en la realidad socio-política del país. Una Pastoral de Juventud capaz de reconocer y asumir su historiia y problemas para responder a los desafíos de los nuevos tiempos desde su rostro Latinoamericano.

Queremos ser jóvenes audaces y comprometidos con la realidad, protagonistas en la Iglesia y en la sociedad desde nuestra identidad y cultura. Queremos vivir profundamente la espiritualidad de la comunión, descubriendo y construyendo el proyecto de vida que Jesús y nosotros soñamos.

En esto creemos y por esto nos jugamos.
"NO TENEMOS MIEDO, CON CRISTO ALIMENTAMOS LA ESPERANZA"

Gualeguaychú, 30 de noviembre de 2003.

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