TRABAJAR SIN PAUSA

A veces se la confunde con quietud, con pasividad. Para conservar la paz, para defenderla, hace falta trabajar sin pausa, infatigablemente. Y estar alerta, cosa de que nada, ni nadie la perturbe.

Vivimos en un mundo violento. Desdichadamente en algunas regiones de este castigado planeta Tierra la paz es muy frágil y peligra: dura poco, se quiebra o desconoce.

Por esta poderosa razón, luchar por y para la paz debe convertirse en un ejercicio cotidiano, en una forma de vida, en una constante e indeclinable expresión de deseo cada uno de los 365 días del año.

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