CITAS DE LA SAGRADA ESCRITURA QUE HABLAN DEL ESPÍRITU SANTO
¿Como ha tentado Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo? [...]. No mentiste a hombres, sino a Dios. Hech 5, 3-4.
¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? I Cor 6, 19.
El Espíritu Santo que mi Padre enviara en mi nombre os enseñara todo. Jn 16, 26; 16, 13.
El Espíritu todas las cosas penetra, aun las mas intimas de Dios. I Cor2, 10.
Dios es el que obra todas las cosas, en todos. Asi uno recibe del Espíritu hablar con sabiduría [...] otro, la gracia de curar enfermedades [...]; quien el don de hacer milagros [...]; quien el don de profecía [...]. Mas todas estas cosas las causa el mismo indivisible Espíritu, repartiéndolas a cada uno según quiere. I Cor 12, 6-11.
Fuisteis santificados, fuisteis justificados en nombre de nuestro Señor Jesucristo, por el Espíritu de nuestro Dios. I Cor 6, 11.
La caridad de Dios ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Rom 5, 5.
Elegidos según la previsión de Dios Padre para ser santificados por el Espíritu. I Pdr 1, 2.
La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, la caridad de Dios y la participación del Espíritu Santo sea en vosotros. 2 Cor 13, 13.
Los varones santos de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo. 2 Pdr 1, 21.
A nosotros nos lo ha revelado Dios por medio de su Espíritu. I Cor 2, 10.
Cuando seáis conducidos ante los tribunales para dar testimonio de mi, no penseis lo que habéis de hablar, puesto que quien habla entonces es el Espíritu del Padre, que habla por vosotros. Mt 10, 18-20.
Cuando viniere el Consolador, el Espíritu de verdad que procede, del Padre, y que yo os enviare de parte de mi Padre, El dará testimonio de mi. Jn 15, 26.
Cuando venga el Espíritu de verdad me glorificara, porque recibirá de lo mío y os lo anunciara. Jn 16, 4.
Yo rogare al Padre y os dará otro Consolador. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, que el Padre enviara en mi nombre, os lo enseñara todo. Jn 14, 16-26.
Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo. Cal 4, 6.